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Totalitarismo

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Totalitarismo es el término por el que se conoce a las ideologías, los movimientos y los regímenes políticos donde la libertad está seriamente restringida y el Estado ejerce todo el poder sin divisiones ni restricciones.

Los totalitarismos, o reg√≠menes totalitarios, se diferencian de otros reg√≠menes autocr√°ticos por ser dirigidos por un partido pol√≠tico que pretende ser o se comporta en la pr√°ctica como partido √ļnico y se funde con las instituciones del Estado. Estos reg√≠menes, por lo general exaltan la figura de un personaje que tiene un poder ilimitado que alcanza todos los √°mbitos y se manifiesta a trav√©s de la autoridad ejercida jer√°rquicamente. Impulsan un movimiento de masas en el que se pretende encuadrar a toda la sociedad (con el prop√≥sito de formar una persona nueva en una sociedad perfecta), y hacen uso intenso de la propaganda y de distintos mecanismos de control social y de represi√≥n como la polic√≠a secreta.

Definición

El totalitarismo es una forma de Estado o de gobierno, es decir, una forma de organizar los cuatro componentes del mismo (territorio, poblaci√≥n, gobierno, poder y seg√ļn el autor, tambi√©n el jur√≠dico o el derecho). El totalitarismo no es simplemente una forma de gobierno, es una organizaci√≥n en cuanto a las personas que ejercen el poder, toda una forma de estado, de tipo no democr√°tico que se caracteriza al igual que el autoritarismo en la falta de reconocimiento de la libertad y los derechos humanos. Sin embargo, se diferencia del autoritarismo en que en el totalitarismo existe una negaci√≥n de la libertad y los derechos individuales, desconociendo adem√°s la dignidad de la persona humana, convirtiendo las clases sociales en masas.

El totalitarismo considera el Estado como un fin en s√≠ mismo, y por tanto lo maximiza, y dado que el poder existe para el fin de las cosas, si consideramos al Estado un fin, estos dos componentes de la pol√≠tica son correlativos, como consecuencia un Estado m√°s grande nos da un poder m√°s grande. As√≠ el poder del estado totalitario lo puede todo porque el fin lo abarca todo. Mussolini (que us√≥ por primera vez el t√©rmino “totalitarismo”) grafic√≥ esto en el eslogan “todo en el estado, todo para el estado, nada fuera del estado, nada contra el estado”.

totalitarismo

Aspecto sociológico

El totalitarismo es un monismo sociológico porque su ideología supone la inexistencia y consecuente negación de la persona como un elemento individual que posee libre albedrío, y más bien considera al individuo en función de la sociedad, el ser humano es humano en cuanto a que es parte o miembro de una sociedad, no en cuanto a que es una persona para sí.

En las dictaduras de tipo marxista el fen√≥meno totalitario no es parte intr√≠nseca de la doctrina que las determina pero s√≠ parece ser una consecuencia de su aplicaci√≥n pr√°ctica. Las diferentes corrientes marxistas han dado diferentes respuestas al fen√≥meno desde las restricciones que el marxismo impone a una definici√≥n particular de dominaci√≥n pol√≠tica que implica tanto una ingenier√≠a social consciente como una dominaci√≥n determinada pol√≠ticamente, ambas situaciones previstas s√≥lo unas pocas veces en el an√°lisis hist√≥rico marxista de la sociedad (que considera irrelevante la autonom√≠a privada de la volici√≥n individual como paso necesario para la expresi√≥n libre de una determinada consciencia de clase, y para la cual basta -salvo en el an√°lisis de Marx sobre el bonapartismo- con la “dominaci√≥n econ√≥mica” para que se ejerza a su vez la “dominaci√≥n pol√≠tica”); mucho menos prev√© el marxismo un fen√≥meno similar dentro de una sociedad determinada por la misma doctrina marxista, ya que esta es considerada como una sociedad en proceso de emancipaci√≥n y no, al contrario, una en proceso de degradaci√≥n del colectivismo que pueda mantenerse en el tiempo (lo que implicar√≠a la posibilidad de la formaci√≥n de una nueva clase burocr√°tica o la autonom√≠a bonapartista del Estado por parte de la √©lite pol√≠tica, que complicar√≠a la dial√©ctica de las hip√≥tesis b√°sicas del materialismo hist√≥rico).

Para el marxismo, la dictadura del proletariado (a su vez unificada y organizada por el marxismo mediante el movimiento y el partido Comunista) se ejerce como forma de discriminaci√≥n y persecuci√≥n pol√≠tica contra las clases antag√≥nicas (mientras que permanecer√≠a siendo democr√°tica y pol√≠ticamente tolerante para el proletariado y el campesinado como clase aliada), pero casi no contempla nada m√°s: el marxismo analiza la coerci√≥n estatal siempre como “dominaci√≥n de una clase por otra”, y la dictadura del proletariado s√≥lo variar√≠a de todas las dem√°s dominaciones de clase (seg√ļn la categorizaci√≥n marxista de modos de producci√≥n: “dictadura” de la burgues√≠a, “dictadura” de la nobleza, etc.) en que esta ser√≠a una dictadura pol√≠tica consciente, planificada y manifiesta. Sin embargo en el particular caso del proletariado existe una cierta subordinaci√≥n de los individuos de la clase, a la clase como colectividad que ejerce sobre ellos la dictadura:

El grupo de vanguardia (los conductores del proceso de ideologizaci√≥n) es ideol√≥gicamente m√°s avanzado que la masa; esta conoce los valores nuevos, pero insuficientemente. Mientras en los primeros se produce un cambio cualitativo que le permite ir al sacrificio en su funci√≥n de avanzada, los segundos s√≥lo ven a medias y deben ser sometidos a est√≠mulos y presiones de cierta intensidad; es la dictadura del proletariado ejerci√©ndose no s√≥lo sobre la clase derrotada, sino tambi√©n individualmente, sobre la clase vencedora.2‚Äč

Esta subordinaci√≥n es parte necesaria de la capacidad del socialismo de ejercer un control consciente sobre la construcci√≥n de toda la sociedad, y que se hace imposible para otras clases dominantes que no dominan su econom√≠a conscientemente mediante la planificaci√≥n econ√≥mica ya que las sociedades civiles basadas en la propiedad privada no pueden colectivizarse o subordinarse totalmente al colectivismo estatal sin desaparecer,3‚Äč y por tanto apenas pueden lograr subordinar a sus miembros a un mero “inter√©s p√ļblico” no determinable o a parciales formas de “acci√≥n colectiva”. Los cr√≠ticos del marxismo (o bien los cr√≠ticos marxistas que se oponen a la caricatura totalitaria en la que se habr√≠an convertido los reg√≠menes marxistas) llaman la atenci√≥n acerca del car√°cter totalitario de esta subordinaci√≥n pol√≠tica del proletario a la colectividad de su clase, ya que esta se da en √°mbitos personales que van m√°s all√° de la socializaci√≥n de la producci√≥n; y a su vez se√Īalan la subordinaci√≥n de la clase a su propia “debida” consciencia de clase4‚Äč (que se convierte en suced√°neo de un nexo democr√°tico entre la participaci√≥n obrera y la dirigencia pol√≠tica que controla una ideolog√≠a √ļnica) encarnada en la causa revolucionaria de la elite intelectual que lidera el partido √ļnico (el que a su vez lleva a nivel nacional y estatal su propia propaganda de masas), particularmente en los cuales esta subordinaci√≥n no es voluntaria sino coercitiva, y su competencia interna por el poder va delegando las jefaturas hasta un individuo √ļnico, l√≠der e ide√≥logo, tomado como referente para el ejercicio de un culto a la personalidad.

En las dictaduras de tipo fascista, el sujeto individual existe en tanto y cuanto es para una poblaci√≥n √©tnica y nacional que comparte un mismo pasado y cultura, por lo que el individualismo si est√° presente, priman los intereses no de la raz√≥n de una mayor√≠a sino de la ‚Äúvoluntad‚ÄĚ de una etnia. El pensamiento doctrinario fascista reconoce abiertamente su car√°cter totalitario y toma el t√©rmino para autodenominarse, as√≠ como adopta deliberadamente para el nuevo Partido-Estado la forma de un culto a la personalidad que asegure por presi√≥n social la subordinaci√≥n de todas las jerarqu√≠as al l√≠der de las masas, como expresi√≥n del triunfo de la voluntad sobre la inercia de la historia, contra toda forma liberal de pluralismo pol√≠tico o social, o al menos contra toda autonom√≠a “plutocr√°tica” de las diferentes formaciones sociales. En el fascismo (sea bajo la forma ejercida por el partido Fascista o bajo su expresi√≥n m√°s radicalizada en el caso del partido Nacionalsocialista) se niega la existencia de necesarios antagonismos socioecon√≥micos entre clases y se afirma una falsaci√≥n de la historia por parte de quienes tratan de combatirla.

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Aspecto político

El totalitarismo es un monismo político porque rige toda la estructura de poder en torno al poder político, generalmente un solo líder, absorbiendo los poderes que se afinan a éste y negando los que son independientes o contrarios. De esta forma, al contrario de las formas de estado democráticas, en donde el poder político es una forma más de poder, que se encuentra en una jerarquía, sobre el poder social, en el totalitarismo no existe esa jerarquía de poderes, debido a que sólo existe uno, el poder político total.

A diferencia del liberalismo y del marxismo que cuentan con una coherente exposici√≥n de principios ideol√≥gicos, las doctrinas totalitarias se configuran a la par que estos movimientos surgen con el prop√≥sito de alcanzar el poder y establecer su sistema de dominaci√≥n. No hay doctrina. Una primera caracter√≠stica es su exaltaci√≥n del Estado, de un Estado omnipotente o totalitario y llevar el respeto a los l√≠deres de estos a un nivel de casi “culto a la personalidad”.

A ello, el nacionalsocialismo agrega la configuraci√≥n de un Estado sustentado en supuestos √©tnicos y racistas. Por ello, el fin supremo del Estado nazi es la preservaci√≥n de la pureza racial, la que justifica la pol√≠tica racista y antisemita del Tercer Reich. Antiparlamentarismo bajo la direcci√≥n de un jefe o caudillo -Duce (Mussolini), F√ľhrer (Hitler), Caudillo (Franco)- dotado de un poder ‚Äúcarism√°tico‚ÄĚ y capaz de crear por s√≠ solo la voluntad nacional y de dirigirla en beneficio de la colectividad insustituible.

Su odio febril a la democracia y a sus manifestaciones m√°s comunes, la libertad y la igualdad pol√≠ticas. As√≠ frente a la ‚Äúfalacia‚ÄĚ de la igualdad democr√°tica (vale destacar que desde el paradigma totalitario la democracia liberal es tambi√©n un totalitarismo), exhiben como ideal la dicotom√≠a superiores-inferiores. En el ‚Äúc√≥digo‚ÄĚ social fascista el hombre es superior a la mujer, el militar al civil, el miembro del partido al que no lo es, se puede expresar las principales caracter√≠sticas:

Se halla un imperialismo militarista.
El dogmatismo de las ideas y las intolerancia fundamentan la fe ciega en el caudillo.
Utilizan los s√≠mbolos y los nuevos medios de propaganda de masas. Existe un partido √ļnico.

Aspecto jurídico


Mapa hecho con cráneos de las víctimas del régimen de Kampuchea Democrática, exhibido en el Museo Tuol Sleng.

Maneja su propia concepción del derecho afirmando que sólo existe un derecho positivo que el Estado otorga a las personas. Es decir, que no existen derechos naturales en las personas, por el sólo hecho de ser personas, además niega la existencia de dignidad en la persona humana de manera natural. Los derechos naturales que pudiesen existir, el totalitarismo considera que son otorgados por el estado, por lo tanto pasan a ser derechos positivos.

mussolini

Origen y evolución del término

Si tratamos de establecer la genealog√≠a de la noci√≥n de totalitarismo, es necesario remontarnos a los primeros tiempos del fascismo efecto es en la reflexi√≥n surgida tras la aparici√≥n del fascismo italiano cuando se utiliza por primera vez el adjetivo “totalitario” que aparece antes que el sustantivo. Parece ser que fueron los adversarios pol√≠ticos de Mussolini quienes utilizaron el adjetivo por primera vez durante los A√Īos 20 para estigmatizar el r√©gimen de Mussolini. El dictador italiano no tard√≥ en utilizar el t√©rmino, evidentemente con connotaciones positivas. Una frase muy citada de un texto realizado conjuntamente por Mussolini y su principal ide√≥logo Giovanni Gentile dice as√≠: ¬ępara el fascismo, todo est√° dentro del estado y nada humano o espiritual existe ni tiene valor fuera del estado, en ese sentido el fascismo es totalitario¬Ľ.

El t√©rmino reencuentra su connotaci√≥n peyorativa en la pluma de los intelectuales alemanes opuestos a Hitler, a destacar Herbert Marcuse o Franz Neumann, poco despu√©s, en 1941 aparece por primera vez escrito el sustantivo ¬ętotalitarismo¬Ľ.

El t√©rmino va a emigrar de Italia y Alemania a los principales pa√≠ses de acogida de los opositores pol√≠ticos, predominantemente Estados Unidos y Francia. Paralelamente, el t√©rmino “totalitarismo” empieza a circular por la oposici√≥n pol√≠tica a Stalin, mayormente en boca de intelectuales como Victor Serge o Boris Souvarine.

Aunque ¬ętotalitario¬Ľ y ¬ętotalitarismo¬Ľ son t√©rminos surgidos de la lucha pol√≠tica, r√°pidamente van a dar el salto al mundo acad√©mico ya que muchos de los opositores que lo utilizan son intelectuales, se pueden citar ejemplos como el libro del autor cat√≥lico Jacques Maritain Humanismo Integral¬Ľ (1936) o el trabajo de ń†ŇęrńęńĀn (1935-39) o igualmente la obra de Hayes(en) La novedad del totalitarismo en la historia de occidente, publicada en EE. UU.

Por supuesto, la utilizaci√≥n del t√©rmino totalitarismo va a depender del contexto pol√≠tico del momento, a partir de 1941 nace una alianza entre los pa√≠ses occidentales y la Uni√≥n Sovi√©tica para luchar contra el nazismo, dicha alianza limita la utilizaci√≥n del t√©rmino ¬ętotalitarismo¬Ľ a la Alemania nazi, la dicotom√≠a democracia/totalitarismo se encuentra oculta por la divisi√≥n fascismo/antifascismo.

Tras el par√©ntesis de la segunda guerra mundial, a lo largo de la guerra fr√≠a va a aparecer una teor√≠a cient√≠fica del totalitarismo, es en estos a√Īos cuando aparece la obra capital de Hannah Arendt, Los or√≠genes del totalitarismo, dicha obra va a constituir la consolidaci√≥n de la teor√≠a del totalitarismo.

Por primera vez una pensadora [Arendt] un√≠a nazismo y estalinismo bajo un mismo concepto: “Totalitarismo”, que significa la supresi√≥n radical por parte del poder de “la pol√≠tica” (la actividad de los ciudadanos libres para interactuar en el mundo) y, con ello, la instauraci√≥n como derecho de Estado del desprecio absoluto hacia los individuos, poco menos que objetos prescindibles.5‚Äč

En la guerra fría, organizaciones anticomunistas, muchas de ellas subvencionadas por el bloque capitalista van a construir un edificio ideológico sobre el totalitarismo con un enfoque anticomunista, dicho enfoque va a encontrar oposición en los intelectuales europeos comunistas siendo estos hostiles a la teoría del totalitarismo.

Caracter√≠sticas seg√ļn diferentes autores

Totalitarismo, es un término utilizado tanto coloquialmente como en textos científicos, diferentes autores lo han descrito de diferentes maneras, dando unos parámetros más o menos restrictivos, algunos autores con obras importantes sobre el tema son:

Horkheimer, Adorno y la Escuela de Frankfurt

Unas de las cr√≠ticas formales m√°s antigua al totalitarismo procede de la Escuela de Frankfurt, preocupada por el proceso que hab√≠a hecho que la Raz√≥n, aplicada a la explotaci√≥n del ser humano y revestida de la ret√≥rica de la eficacia y la utilidad, hubiera contribuido a que los nazis sistematizaran el exterminio. En el Institut f√ľr Sozialforschung6 se estudi√≥ la relaci√≥n de continuidad entre la industria cultural y la cultura de masas, relacionando la sociedad totalitaria del Nacionalsocialismo y la capacidad de persuasi√≥n y manipulaci√≥n que poseen los nuevos procesos de transmisi√≥n ideol√≥gica.

Horkheimer fundamenta la distinci√≥n b√°sica de la Escuela entre Raz√≥n Cr√≠tica y Raz√≥n Instrumental, denunciando que la autopresentaci√≥n del positivismo como metodolog√≠a experimental acent√ļa el car√°cter instrumental de la raz√≥n, m√°s que como proceso l√≥gico, como resultado y consecuencia sociopol√≠tica. Despojada de sentido cr√≠tico, la raz√≥n s√≥lo es racionalizaci√≥n, nada m√°s que el uso del esquema medio-fin en unos objetivos cuyo resultado √ļltimo es s√≥lo consolidar lo “constituido”. Hay una preocupaci√≥n, el “despu√©s de Auschwitz” que recorre la obra de Adorno, que impulsa la teor√≠a que se resiste a la complicidad con los principios de dominaci√≥n social.

Nazismo y Fascismo constituyen fen√≥menos sociopol√≠ticos en los que el poder y la conciencia funcionan en sincron√≠a. Los prejuicios articulan tipos de caracteres que son el sustrato profundo para el triunfo del autoritarismo y de los m√°s temibles movimientos de masas. Al desaparecer el Nazismo de Hitler no desaparecen los procesos de autoritarismo latente. Al contrario, la cultura de masas y la sociedad capitalista de consumo representan el renacer de la raz√≥n instrumental que convierte a los sujetos en objetos y sit√ļa los objetos como los fines de la vida humana. La sociedad de consumo de masas es la que altera el esquema medio-fin, haciendo que los medios parezcan los fines y, a la inversa, los fines y objetivos de una existencia realizada (amistad, conocimiento, realizaci√≥n) se vuelvan medios para el consumo de productos en los que el individuo “deber√°” encontrar su “ser”.

Adorno y Horkheimer analizan el existencialismo de Kierkegaard, la fenomenolog√≠a de Husserl y en especial la filosof√≠a de Heidegger, que acent√ļan la existencia abstracta del sujeto y diluyen los aspectos hist√≥rico-objetivos, de modo que el absurdo acaba siendo el sentido y fin de la vida humana. Son filosof√≠as de la vida que apelan a lo instintivo como liberaci√≥n en un “ser para la muerte” que ser√° el caldo de cultivo de pol√≠ticas de expansi√≥n militar. Subjetivismo y positivismo son las dos caras de la misma puerta: la voluntad de dominio, sobre la Naturaleza o sobre los “otros”. Esto para Adorno finaliza en una mistificaci√≥n del pensamiento que queda detenido y confinado sobre s√≠ mismo, sin capacidad para percibir y comprender a los “otros”, considerados enemigos. A partir de ah√≠ el pensamiento que situaba los ideales de progreso, de educaci√≥n y de igualdad como ejes hist√≥ricos acaba, con la consolidaci√≥n del capitalismo industrial, justificando la administraci√≥n cient√≠fica de la muerte al devenir en raz√≥n instrumental en la que el progreso se confunde con la t√©cnica, la educaci√≥n con la mera formaci√≥n de la nueva mano de obra y la igualdad se identifica con uniformidad que posibilidad el consumo.

La irracionalizaci√≥n colectiva de la Sociedad de Masas conlleva fuertes componentes de autoritarismo en el que a√ļn perviven herencias del Nazismo. La xenofobia y la misog√≠nia, por ejemplo, se fomentar√°n pol√≠ticamente en momentos de crisis econ√≥micas y sociales a trav√©s de los mensajes de la cultura comunicativa y en funci√≥n de los objetivos coyunturales de las corporaciones transnacionales.

Escala F
En su obra La personalidad autoritaria Adorno trató de establecer una Escala F de fascismo, objetiva, mediante la que trataba de detectar actitudes prefascistas. Los que puntuaban alto en la escala eran individuos que pensaban siempre en términos jerárquicos, odiaban lo débil, idealizaban a sus padres, valoraban en exceso el éxito, eran exageradamente optimistas, pensaban en términos rígidos y estereotipados, creían en el individuo medio, rechazaban lo subjetivo y las opiniones críticas, etc.

El estudio incluía una escala A-S, que medía el grado antisemitismo; la escala E, el etnocentrismo; y la escala PEC, que trataba de medir el conservadurismo político y económico.

Los cr√≠ticos adujeron que la encuesta ten√≠a cierto sesgo (individuos j√≥venes californianos de clase media), y para eliminarlo ser√≠a necesario un contraensayo con mayor poblaci√≥n. Tambi√©n se cuestion√≥ que no se hab√≠a aplicado el m√©todo a autoritarismos de izquierdas, lo que se explica porque en el periodo de recogida de datos, los a√Īos cuarenta, a√ļn no estaba claro el alcance y la dimensi√≥n del estalinismo. Por otro lado el m√©todo propuesto no excluye a priori ser aplicado a la mentalidad totalitaria sea cual sea su veh√≠culo o coartada ideol√≥gica.

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Hannah Arendt
Artículo principal: Hannah Arendt

La autora m√°s conocida en materia de totalitarismo, propone una caracterizaci√≥n muy estricta que ella solo aplica al estalinismo y a la Alemania nazi, no se interesa por otros reg√≠menes que le son contempor√°neos como la China de Mao Zedong. En su obra “Los or√≠genes del totalitarismo”, estudia el fen√≥meno en profundidad: Estudia su estado embrionario el llamado “imperialismo continental” que lleva al fen√≥meno del pangermanismo y paneslavismo a trav√©s de su fuerza motriz que ella llama “nacionalismo tribal”, germen del pangermanismo y paneslavismo. Estudia el nacimiento y consolidaci√≥n del llamado movimiento totalitario que a√ļn no se ha implantado pero ya cuenta con la propaganda y la organizaci√≥n totalitaria.

La propaganda
Es una mezcla de supuesta ciencia y profetizaci√≥n, bajo la apariencia de ciencia, de un lenguaje l√≥gico se esconde un lenguaje prof√©tico. Este esfuerzo propagand√≠stico va a crear un imaginario m√°s seductor para el p√ļblico que el mundo real, en el caso Nazi, la conspiraci√≥n jud√≠a que requiere de una defensa por parte del pueblo alem√°n.

El totalitarismo en el poder

El objetivo √ļltimo del totalitarismo es la dominaci√≥n total del planeta, una vez en el poder, se desarrolla un hipernacionalismo que va m√°s all√° de la b√ļsqueda del bien nacional teniendo como objetivo un dominio global.


Raymond Aron
Artículo principal: Raymond Aron

En este autor, el concepto central de la teor√≠a del totalitarismo es la ideolog√≠a que se manifiesta a trav√©s del partido, la consecuencia de la aplicaci√≥n de la ideolog√≠a en un r√©gimen de partido √ļnico es la dominaci√≥n total de la sociedad.

En su obra Democracia y totalitarismo ofrece cinco caracteres del totalitarismo7‚Äč

Un √ļnico partido posee el monopolio de la actividad pol√≠tica leg√≠tima.
Dicho partido √ļnico est√° armado de una ideolog√≠a que le confiere una autoridad absoluta.
El estado se reserva el monopolio de los medios de persuasión y coacción, los medios de comunicación son dirigidos por el estado (en concreto las telecomunicaciones).
La economía, al menos en gran parte es controlada por el estado y se convierte en parte del estado mismo.
Politizaci√≥n de toda actividad, terror. Las faltas cometidas por los individuos en el marco de una actividad econ√≥mica o profesional son simult√°neamente faltas ideol√≥gicas. Esto entra√Īa una conversi√≥n en ideol√≥gicas de todas las faltas o delitos cometidos por los individuos que lleva a un terror ideol√≥gico y policial.

A las caracter√≠sticas ya nombradas, Aron a√Īade, a medida que publica nuevas obras otras tres que complementan al resto:

Ideología que se convierte en verdad oficial del estado.
Confusión entre sociedad civil y estado.
Fusión entre partido y estado

raymondaron

El monopolio pol√≠tico por parte del estado se basa en un solo partido que llega a confundirse con el estado. La fusi√≥n del estado y el partido, se basa en un partido √ļnico cuya existencia se justifica por:

La noción de representación auténtica, pretensión del partido de encarnar el sistema, excluyendo a cualquier otra representación posible.
El objetivo histórico, en el caso de la Unión Soviética de Stalin, la transformación revolucionaria de la sociedad.

Como consecuencia, el estado esta inseparablemente unido al partido que tiene el monopolio; la ideolog√≠a del partido se convierte en la ideolog√≠a del estado y aparecen dos sentimientos dominantes: la fe y el miedo. La fe impulsa a los militantes del partido √ļnico y el miedo mantiene al resto paralizado.

Raymond Aron, a diferencia de Hannah Arendt, establece diferentes grados, expone un modelo te√≥rico al que es posible pertenecer de forma m√°s o menos perfecta, reg√≠menes que en Hannah Arendt no son totalitarios si lo son en Aron. Seg√ļn Aron es posible circular por diferentes grados de totalitarismo a lo largo de la historia de un r√©gimen, de este modo, liga el r√©gimen de Lenin al de Stalin, considerando totalitarios a ambos. Aron considera que en la Rusia de Lenin ya estaba el germen de la ideolog√≠a que engloba al estado y que por lo tanto este r√©gimen es totalitario, si bien no de forma tan absoluta como en los periodos 1934-1938 y 1939-1953. Tras la muerte de Stalin, seg√ļn Aron, se producen cambios importantes, pero el r√©gimen se mantiene totalitario (contradiciendo a Hannah Arendt). Cierto culto al jefe desaparece, pero el monopolio ideol√≥gico y de partido se mantiene.

La visión del fenómeno en Aron es mucho más flexible, se admite cierta indeterminación en los parámetros, de modo que siguiendo su modelo teórico se puede incluir como totalitarismo toda la historia de la Unión Soviética, además, Aron, equipara sin tapujos dicho régimen a la Alemania Nazi, aunque establece la diferencia de que la Unión Soviética se sustentaba sobre un edificio ideológico de carácter humanista, mientras que el régimen de Hitler era antihumanista y destructivo. En ese sentido, el nazismo cumple sus objetivos manifiestos, mientras el estalinismo los incumple.

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Claude Lefort
Artículo principal: Claude Lefort

Lefort forma parte de los teóricos de la política que consideran el Totalitarismo como una categoría política nueva, diferente en su esencia de todas las categorías empleadas desde la Grecia clásica, como las nociones de dictadura o tiranía, además, contrariamente a autoras como Hannah Arendt que limitan el término al Tercer Reich y a la Unión Soviética entre 1936 y 1953, Lefort lo aplica a los regímenes de Europa del este en la segunda mitad del siglo XX, una época en la que el terror, un elemento central del totalitarismo en otros autores, había perdido su dimensión paroxística.

Es al estudiar dichos regímenes y tras la lectura de la obra de Aleksandr Solzhenitsyn cuando Lefort ha desarrollado su análisis del totalitarismo, que aunque sin ser teorizado en una obra unificada, se expone en La invención democrática. Los límites de la dominación totalitaria (1981), una selección de artículos escritos entre 1957 y 1980.
Diferencias con otros regímenes

Aparte del uso coloquial del término totalitario, el concepto es objeto de cierta confusión entre la conceptualización autoritarista, totalitarista y fascista. Si bien dichos conceptos están sumamente interrelacionados, guardan suficiente independencia semántica entre sí. Sin embargo, a lo largo de un periodo un gobierno puede y suele tomar medidas propias de los tres, e incluso evolucionar y configurarse de una forma a otra por lo que determinar estrictamente las diferencias para un caso concreto puede resultar sumamente complicado.

Diferencias con el autoritarismo
Artículo principal: Autoritarismo

Seg√ļn autores como Hannah Arendt o Raymond Aron, la diferencia clave entre un r√©gimen autoritario o tiran√≠a y un r√©gimen totalitario es que en el totalitarismo, el estado obedece a una ley u objetivo concreto; en el caso de la Rusia de Stalin “la ley de la historia”, en el caso de la Alemania Hitleriana “la ley de la naturaleza”, estos objetivos √ļltimos son los que se establecen como ley suprema, ley que legitima las acciones del estado. Sin embargo, en una tiran√≠a no existe un fin √ļltimo que gu√≠a las acciones del estado, el derecho no est√° al servicio de la ideolog√≠a.

Se diferencia de los reg√≠menes autoritarios de gobierno porque los totalitarismos se caracterizan por:8‚Äč

Tener una ideología elaborada destacando el ensalzamiento del líder.
Buscar el apoyo de las masas, no sólo someterlas.
Su meta √ļltima es realizar grandes cambios en la sociedad y no s√≥lo imponer su poder sobre la misma.

El totalitarismo se diferencia del autoritarismo en el grado de intensidad en que se manifiestan algunos de sus elementos comunes:

Concentración de poder en una sola persona o grupo muy reducido, usualmente un partido político o movimiento, que puede incluso conducir al culto a la personalidad del líder.
Justificación de la actuación política mediante una doctrina global que se manifiesta en todas las esferas de la actuación humana: economía, cultura, familia, religión.
Empleo sistemático del terror, por medio de una policía secreta para eliminar a la disidencia u oposición.
Uso de los campos de concentración para aislar a la oposición y enemigos del régimen.
Mientras el autoritarismo busca acallar a los disidentes y evitar sus expresiones en p√ļblico, el totalitarismo en cambio busca no solo acallar sino tambi√©n extirpar las formas de pensamiento opuestas, mediante el adoctrinamiento y la remodelaci√≥n de las mentalidades culturales.

El elemento esencial que comparten los regímenes totalitarios es la voluntad de convertir la política estatal en un mecanismo para controlar todas las esferas de la actividad humana y ocupar todo el espacio social.
Totalitarismo y autoritarismo fascista
Artículo principal: Fascismo

El concepto de r√©gimen fascista puede aplicarse a algunos reg√≠menes pol√≠ticos dictatoriales, ya fueran totalitarios o autoritarios9‚Äč de la Europa de entreguerras y a pr√°cticamente todos los que se impusieron por las potencias del Eje durante su ocupaci√≥n del continente durante la Segunda Guerra Mundial. De un modo destacado y en primer lugar a la Italia de Benito Mussolini (1922) que inaugura el modelo y acu√Īa el t√©rmino; seguida por la Alemania de Adolf Hitler (1933) que lo lleva a sus √ļltimas consecuencias; y, cerrando el ciclo, la Espa√Īa de Francisco Franco que se prolonga mucho m√°s tiempo y evoluciona fuera del periodo (desde 1936 hasta 1975

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