Sabios de Sion

Los Protocolos de los Sabios de Sion

Para tener una idea clara de lo que se habla, lea “Los Protocolos de los Sabios de Sion” completos , a partir de la p√°gina 83 en este documento

El Concepto que genera discordia

La persecución que los judíos han sufrido a través de la historia, no se le puede atribuir a un libro escrito en los finales del siglo XIX, ellos han sido muy perseguidos a lo largo de la história, unas más crueles y relevantes que otras, pero queda claro que algo, que hay algo muy importante se sobrepone a los argumentos que se buscan para justificar esos hechos, muchos de ellos, descritos en los manuscritos sefarditas elaborados entre los siglos XII y XV, ejemplarizando eso, la conocida Biblia de Lisboa y otros miles de documentos que hacen alusión al iluminismo propio de algunas sectas de descendientes de raza semita, con una tradición oral que transmite de generación en generación y que retrata exactamente la situación que vivimos hoy, en parte, quienes argumentan la teoría de la Conspiración tienen razón en el hecho que no se le puede endilgar esos Protocolos a todos los integrantes de pueblo judío, pero si es evidente que es una práctica de muchos descendientes semitas de esos primeros navegantes Fenicios, para tener una idea, se puede hacer una comparación de los enunciados de los Protocolos y los enunciados del Codex Lux

 

ProtocoloTítulo (Cf. Jacobs)Temas (Cf. Jacobs)
  1. 1
A Doutrina B√°sica: “O direito repousa no Poder”Liberdade e ser liberto; Autoridade e Poder; Ouro = Dinheiro
2Guerra Econ√īmica¬†E Desorganiza√ß√£o levam a um Governo InternacionalConspira√ß√£o econ√īmina e Pol√≠tica Internacional; Imprensa e Informa√ß√£o como ferramentas
3M√©todos de ConquistaPovo Judeu, arrogante e corrupto; Escolhas/Elei√ß√Ķes; servi√ßos p√ļblicos
4A Destruição da Religião pelo MaterialismoNegócios Frios e sem Coração; Gentios como escravos
5Despotismo e Progresso Moderno√Čtica Judia; Rela√ß√Ķes do Povo Judeu com uma Sociedade Maior
6Aquisição de terras, Encorajamento à especulaçãoPosse da terra
7Profecia de uma Guerra MundialInquieta√ß√£o e disc√≥rdias internas (vs. Sistema Judici√°rio) levando a¬†Guerra vs ‚ÄúShalom‚ÄĚ/Paz
8O Governo de TransiçãoElemento Criminal
9Propaganda ampla e totalLei; educação; Maçonaria/Livre Maçonaria
10Abolição da Constituição; Advento da AutocraciaPolíticas; Governo pela maioria; Liberalismo; Família;
11A Constituição da Autocracia e Regra UniversalGentios; Envolvimento político dos Judeus; Maçonaria
12O Reino da Imprensa e do PoderLibertade; Censura da Imprensa; Publicidade
13Motivar pensamentos do p√ļblico sobre Essencial e N√£o essencialGentios; Neg√≥cios; Escolhas/Elei√ß√Ķes; Imprensa e Censura; Liberalismo
14A Destrui√ß√£o da Religi√£o como um prel√ļdio da ascens√£o do Deus Judeu.Judaismo; Deus; Gentios; Liberdade; Fornografia
15Utilização da Maçonaria: Supressão sem clemência dos InimigosGentios; Maçonaria; Sábios de Israel; Poder Político e Autoridade; Rei de Israel
16Nulificação da EducaçãoEducação
17O destino dos Advogados e do CleroAdvogados; Clero; Cristianismo e Autoridade n√£o-Judia
18A Organização da desordemO Mal; a Palavra;
19Entendimento m√ļtuo entre o Governante e o PovoIntrigas/Mart√≠rio
20O Programa Financeiro e a Constitui√ß√£oTaxas e Taxa√ß√£o; Empr√©stimos; Obriga√ß√Ķes; Empr√©stimo em Moeda corrente
21Empr√©stimos Dom√©sticos e Cr√©dito GovernamentalMercado de A√ß√Ķes e Bolsa de Valores
22A Beneficência do Governo JudeuOuro = Dinheiro; Escolhas/Eleição
23Inculcação da ObediênciaObediência à Autoridade; Escravatura; Escolhas/Eleição
24O Governante JudeuMonarquia; Documento como Ficção

La supuesta Conspiración antisemita

En Wikipedia encontramos esta definici√≥n sobre los Protocolos de los sabios de Sion, muchos van a¬† decir que Wikipedia publica informaci√≥n que no es confiable, pero que retrata lo que alguien piensa y eso es v√°lido para tener argumentos que definan nuestro raciocinio como seres racionales y contestatarios. Esa verdad que exhibe Wikipedia dice que esos Protocolos son una falsificaci√≥n de la Ojrana, la polic√≠a secreta zarista, y fueron publicados por primera vez en San Petersburgo en 1902, aunque solo alcanzaron una distribuci√≥n masiva a partir de 1917 con la finalidad de culpar a los jud√≠os de los males de la guerra y de la Revoluci√≥n rusa.‚Äč Incluso hab√≠a una copia entre los efectos personales de Nicol√°s II, encontrada tras su ejecuci√≥n.

El texto b√°sico en que se basaron los Protocolos se compuso a mediados de la d√©cada de 1890 por orden de Piotr Rachkovski, jefe de la delegaci√≥n de la Ojrana en Par√≠s. El texto se basa en buena parte en un panfleto contrario a Napole√≥n III publicado por Maurice Joly en 1864 y en la novela antisemita de 1868 Biarritz, escrita por Hermann Goedsche. Los rusos blancos llevaron los Protocolos a Occidente despu√©s de 1917 y, difundidos en Alemania por la prensa v√∂lkisch, dieron apoyo adicional a la ¬ęteor√≠a de la pu√Īalada por la espalda¬Ľ. Incluso antes de la llegada de Hitler al poder ya hab√≠an aparecido 33 ediciones alemanas.

En diciembre de 1901 Sergei Nilus afirm√≥ haber traducido al ruso unos textos que en conjunto titul√≥ Los protocolos de los sabios de Sion. Durante los primeros quince a√Īos, los Protocolos tuvieron escasa influencia, pero a partir de 1917 se vendieron millones de ejemplares en m√°s de veinte idiomas.‚Äč

Los te√≥ricos de la conspiraci√≥n se√Īalan generalmente que estas reuniones se habr√≠an llevado a cabo en el Primer Congreso Sionista de Basilea (Suiza), del 20 al 31 de agosto de 1897, presidido por Theodor Herzl. Sin embargo, no hay evidencias que lo demuestren. Por otra parte, aunque hasta ahora no se ha demostrado la existencia de una organizaci√≥n llamada ¬ęLos sabios de Sion¬Ľ o ¬ęLos ancianos de Sion¬Ľ, estos textos pretenden ser las actas levantadas por dicha organizaci√≥n.

Para tener una idea clara de lo que se habla, lea “Los Protocolos de los Sabios de Sion” completos , a partir de la p√°gina 83 en este documento

Conceptos que se contraponen a esa Conspiración

En las √ļltimas semanas se ha producido un revuelo considerable en el mundo √°rabe a consecuencia de una serie de TV egipcia en la que se sosten√≠a la autenticidad de un documento denominado los Protocolos de los sabios de Si√≥n. El citado texto, redactado a finales del siglo XIX, contendr√≠a las l√≠neas maestras de un plan de dominio mundial por parte de los jud√≠os.

El antisemitismo constituye una actitud mental y una conducta que se pierde en la noche de los tiempos. Manet√≥n, el sacerdote e historiador jud√≠o del periodo helen√≠stico, ya dedic√≥ vitri√≥licas p√°ginas a los primeros momentos de la Historia de Israel y sus pasos siguieron los antisemitas de la Antig√ľedad cl√°sica ‚ÄĒpr√°cticamente todos los autores de renombre‚ÄĒ desde Cicer√≥n a T√°cito pasando por Juvenal. En t√©rminos generales, su antisemitismo, que present√≥ manifestaciones de enorme dureza en medio de una considerable tolerancia legal, era cultural m√°s que racial. Durante la Edad Media, el antisemitismo estuvo relacionado con categor√≠as de corte religioso (la resistencia de los jud√≠os a convertirse al islam o al cristianismo) y social (el desempe√Īo de determinados empleos por los jud√≠os). Solamente con la llegada de la Ilustraci√≥n, el antisemitismo se fue ti√Īendo de tonos raciales que aparecen ya en escritos injuriosos ‚ÄĒy falsos‚ÄĒ de Voltaire y que volvemos a encontrar muy acentuados en Nietzsche o Wagner. Aunque la figura del jud√≠o perverso y conspirador no se halla ausente de algunas de estas manifestaciones antisemitas y aunque, por ejemplo, Wagner y Nietzsche insistieron en t√≥picos como el del poder jud√≠o o el de su capacidad de corrupci√≥n moral (e incluso racial) no llegaron a agotar hasta el final el tema de una de las acusaciones ya popularizadas en su tiempo, la de la conspiraci√≥n jud√≠a mundial. Ambos autores no llegaron a articular ‚ÄĒaunque no les falt√≥ mucho para ello‚ÄĒ la tesis de que todo el poder degenerador de los jud√≠os en realidad obedec√≠a a un plan destructivo de caracter√≠sticas universales cuya finalidad era el dominio del orbe. Semejante papel le corresponder√≠a a un panfleto de origen ruso conocido generalmente como ‚ÄúLos Protocolos de los sabios de Si√≥n‚ÄĚ, en el que, supuestamente, se recog√≠an las minutas de un congreso jud√≠o destinado a trazar las l√≠neas de la conquista del poder mundial.

El an√°lisis de esa obra constituye el objeto del presente Enigma, sin embargo, antes de entrar en el contenido y en las circunstancias en que la misma se forj√≥ debemos detenernos siquiera moment√°neamente en algunos de sus antecedentes. ‚ÄúLos Protocolos de los sabios de Si√≥n‚ÄĚ no fueron, en buena medida, una obra innovadora. Aunque, sin lugar a dudas, cuentan con el dudoso privilegio de constituir la obra m√°s conocida y difundida sobre la supuesta conjura jud√≠a mundial, no son ni con mucho la √ļnica ni la primera. La idea de una conjura parcial (para envenenar las aguas, para empobrecer a la gente, para sacrificar ni√Īos, etc) aparec√≠a peri√≥dicamente durante la Edad Media. Sin embargo, siempre se trataba de episodios aislados, regionales, desprovistos de un car√°cter universal. El cambio radical se produjo en 1797. Con la publicaci√≥n de la¬†Memoria para servir a la historia del Jacobinismo¬†no quedar√° perfilada la tesis de una conspiraci√≥n subversiva mundial. El autor de la obra, un cl√©rigo llamado Barruel, pretend√≠a que la orden de los Templarios, disuelta en el s. XIV, no hab√≠a desaparecido sino que se hab√≠a transformado en una sociedad secreta encaminada a derrocar todas las monarqu√≠as.

Cuatro siglos después, la misma se habría hecho con el control de la masonería y, a través de la organización de los jacobinos, habría
provocado la revoluci√≥n francesa. Barruel afirmaba tambi√©n que los masones eran, a su vez, una marioneta en manos de los iluminados b√°varos que segu√≠an a Adam Weishaupt. A menos que se acabara con estos grupos, afirmaba Barruel, pronto el mundo estar√≠a en sus manos. Como suele ser habitual en todas las obras que desarrollan la teor√≠a de la conspiraci√≥n no s√≥lo los datos expuestos recogen tergiversaciones sino tambi√©n absolutos disparates. Barruel pasaba por alto, entre otras cosas, que el grupo de Weishaupt ya no exist√≠a en 1786, que siempre estuvo enemistado con los masones y que √©stos no s√≥lo por regla general hab√≠an sido mon√°rquicos y conservadores sino que adem√°s hab√≠an experimentado la persecuci√≥n a manos de los revolucionarios, muriendo centenares de ellos en la guillotina. Con todo Barruel, que hab√≠a tomado sus ideas de un matem√°tico escoc√©s llamado John Robinson, apenas mencionaba a los jud√≠os porque, ciertamente, √©stos no hab√≠an tenido ning√ļn papel de importancia durante la Revoluci√≥n y porque adem√°s incluso hab√≠an sido v√≠ctimas de los excesos de √©sta.

Pese a sus evidentes deficiencias, la obra de Barruel despert√≥, sin embargo, la pasi√≥n de un oficial llamado J. B. Simonini que le escribi√≥ desde Florencia proporcion√°ndole supuestas informaciones sobre el papel jud√≠o en la conspiraci√≥n mas√≥nica. En una carta ‚ÄĒque fue un fraude de Fouch√° para impulsar a Napole√≥n hacia una pol√≠tica antisemita‚ÄĒ el militar felicitaba al cl√©rigo por desenmascarar a las sectas que estaban ‚Äúabriendo el camino para el Anticristo‚ÄĚ y se permiti√≥ se√Īalarle el papel preponderante de la ‚Äúsecta judaica‚ÄĚ. Seg√ļn Simonini, los jud√≠os, tom√°ndole por uno de los suyos, le hab√≠an ofrecido hacerse mas√≥n y revelado sus arcanos. As√≠ se hab√≠a enterado de que el Viejo de la Monta√Īa (el fundador de la secta isl√°mica de los Asesinos que tanto agradaba a Nietzsche) y Manes eran jud√≠os, que la masoner√≠a y los iluminados hab√≠an sido fundados por jud√≠os y que en varios pa√≠ses ‚ÄĒespecialmente Italia y Espa√Īa‚ÄĒ los cl√©rigos de importancia eran jud√≠os ocultos. Su finalidad era imponer el juda√≠smo en todo el mundo, objetivo que s√≥lo ten√≠a como obst√°culo la Casa de Borb√≥n a la que los jud√≠os se hab√≠an propuesto derrocar. Ni que decir tiene que las afirmaciones de Simonini carec√≠an de la m√°s m√≠nima base (por esa √©poca tanto los masones como los iluminados si acaso hab√≠an tenido alguna actitud hacia los jud√≠os era de rechazo). Sin embargo, los dislates contenidos en la misma hicieron mella en la mente de Barruel, que, a juzgar por su obra, estaba bien predispuesto a creer este tipo de relatos.

De hecho, pese a que juzgó más prudente no publicarla, entre otras razones porque temía que provocara una matanza de judíos, distribuyó algunas copias en círculos influyentes. Finalmente, antes de morir en 1820, relató todo a un sacerdote llamado Grivel. Nacería así el mito, tan querido a tantos personajes posteriores, de la conjura judeo-masónica, mito al que se incorporaron los datos suministrados por Simonini en su carta. Con todo, inicialmente, la idea de una conspiración judeo-masónica iba a caer en el olvido y durante las primeras décadas del siglo XIX ni siquiera fue utilizada por los antisemitas. Con posterioridad, una obra de creación titulada Biarritz volvería a resucitarlo en Alemania. El autor de la novela se llamaba Hermann Goedsche y ya tenía un cierto pasado en relación con documentos de carácter sensacional. En el período inmediatamente posterior a la revolución de 1848 había presentado unas cartas en virtud de las cuales se pretendía demostrar que el dirigente demócrata Benedic Waldeck había conspirado para derrocar al rey de Prusia.

El acontecimiento dio origen a una investigaci√≥n cuyo resultado no pudo resultar m√°s bochornoso: los documentos eran falsos y adem√°s Goedsche lo sab√≠a. Este se dedic√≥ entonces a trabajar como periodista en el¬†Preussische Zeitung, el peri√≥dico de los terratenientes conservadores, y a escribir novelas como¬†Biarritz. Esta se public√≥ en 1868, una fecha en que la poblaci√≥n alemana comenzaba a ser presa de renovados sentimientos antisemitas a causa de la Emancipaci√≥n ‚ÄĒs√≥lo parcial‚ÄĒ de los jud√≠os. En un cap√≠tulo del relato, que se presentaba como ficticio, se narraba una reuni√≥n de trece personajes, supuestamente celebrada durante la fiesta jud√≠a de los Tabern√°culos, en el cementerio jud√≠o de Praga. En el curso de la misma, los representantes de la conspiraci√≥n jud√≠a mundial narraban sus avances en el control del gobierno mundial, insistiendo especialmente en la necesidad de conseguir la Emancipaci√≥n pol√≠tica, el permiso para practicar las profesiones liberales o el dominio de la prensa. Al final, los jud√≠os se desped√≠an no sin antes se√Īalar que en cien a√Īos el mundo yacer√≠a en su poder. Como en el caso de la conjura judeo-mas√≥nica, el episodio narrado en este cap√≠tulo de¬†Biarritz¬†iba a hacer fortuna.

En 1872, se publicaba en San Petersburgo de forma separada se√Īal√°ndose que, pese al car√°cter imaginario del relato, exist√≠a una base real para el mismo. Cuatro a√Īos despu√©s en Mosc√ļ se editaba un folleto similar con el t√≠tulo de ‚ÄúEn el cementerio jud√≠o de la Praga checa (los jud√≠os soberanos del mundo)‚ÄĚ. Cuando en julio de 1881¬†Le Contemporain¬†edit√≥ la obra, √©sta fue presentada ya como un documento aut√©ntico en el que las intervenciones de los distintos jud√≠os se hab√≠an fusionado en un solo discurso. Adem√°s se le atribuy√≥ un origen brit√°nico. Nac√≠a as√≠ el panfleto antisemita conocido como el ‚ÄúDiscurso del Rabino‚ÄĚ. Con el tiempo la obra experimentar√≠a algunas variaciones destinadas a convertirla en m√°s veros√≠mil. As√≠ el rabino, an√≥nimo inicialmente, recibi√≥ los nombres de Eichhorn y Reichhorn e incluso se le hizo asistir a un (inexistente) congreso celebrado en Lemberg en 1912.

Un a√Īo despu√©s de la publicaci√≥n de¬†Biarritz, Francia iba a ser el escenario donde aparecer√≠a una de las obras cl√°sicas del antisemitismo contempor√°neo. Se titulaba¬†Le juif, le juda√°sme et la juda√°sation des peuples chr√°tiens¬†y su autor era Gougenot des Mousseaux. La obra part√≠a de la base de que la c√°bala era una doctrina secreta transmitida a trav√©s de colectivos como la secta de los Asesinos, los templarios o los masones pero cuyos jerarcas principales eran jud√≠os. Adem√°s de semejante dislate ‚ÄĒque evidencia una ignorancia absoluta de lo que es la c√°bala‚ÄĒ en la obra se afirmaba, igual que en la Edad Media, que los jud√≠os eran culpables de cr√≠menes rituales, que adoraban a Satan√°s (cuyos s√≠mbolos eran el falo y la serpiente) y que sus ceremonias inclu√≠an org√≠as sexuales. Por supuesto, su meta era entregar el poder mundial al Anticristo para lo que fomentar√≠an una cooperaci√≥n internacional en virtud de la cual todos disfrutaran abundantemente de los bienes terrenales, circunstancias estas que, a juicio del cat√≥lico Gougenot des Mousseaux, al parecer s√≥lo pod√≠an ser diab√≥licas. Pese a lo absurdo de la obra, no s√≥lo disfrutar√≠a de una amplia difusi√≥n sino que adem√°s inspirar√≠a la aparici√≥n de panfletos similares generalmente nacidos de la pluma de sacerdotes. Tal fue el caso de¬†Les Francs-Ma√ßons et les Juifs: Sixi√®me Age de l’Eglise d’apr√®s l’Apocalypse¬†(1881) del abate Chabauty, can√≥nigo honorario de Poitiers y Angulema, donde aparecen dos documentos falsos que se denominar√≠an ‚ÄúCarta de los jud√≠os de Arles‚ÄĚ (de Espa√Īa, en algunas versiones) y ‚ÄúContestaci√≥n de los jud√≠os de Constantinopla‚ÄĚ. Tanto la obra de Chabauty como la de Gougenot de Mousseaux ser√≠an objeto de un extenso plagio ‚ÄĒa menos que podamos denominar de otra manera al hecho de copiar ampliamente secciones enteras sin citar la procedencia‚ÄĒ por parte del antisemita franc√©s Edouard Drumond, cuyo libro¬†La France juive¬†(1886) demostrar√≠a ser un poderoso acicate a la hora de convertir en Francia el antisemitismo en una fuerza pol√≠tica de primer orden.

El √ļnico pa√≠s donde, por aquel entonces, el antisemitismo resultaba m√°s acentuado que en Francia y Alemania, y donde, dicho sea de paso, se originar√≠a el plan que culminar√≠a en los¬†Protocolos, era Rusia. Las condiciones de vida de los jud√≠os bajo el gobierno de los zares se han calificado de aut√©nticamente terribles pero la cuesti√≥n es digna de considerables matizaciones ya que no pocos progresaron considerablemente y llegaron a escalar socialmente puestos que les estaban vedados en pa√≠ses lim√≠trofes al imperio zarista. Sin embargo, tras el asesinato de Alejandro II y el acceso al trono de Alejandro III empeoraron en parte, siquiera porque no eran pocos los jud√≠os ‚ÄĒgeneralmente j√≥venes idealistas de familias acomodadas‚ÄĒ que participan en grupos terroristas de car√°cter antizarista y, en parte, porque los revolucionarios recurrieron al antisemitismo en no pocas ocasiones como forma de obtener un ascendente sobre el pueblo. As√≠, a un antisemitismo instrumental de izquierdas ‚ÄĒdel que participaron no pocos jud√≠os filorevolucionarios‚ÄĒ se sum√≥ otro popular que abominaba de la subversi√≥n y que estallaba ocasionalmente en pogromos. Tal situaci√≥n estaba acompa√Īada por la propaganda antisemita. Fue esta una floraci√≥n libresca plet√≥rica de odio, mala fe e ignorancia, que se extendi√≥ desde el¬†Libro del Kahal¬†(1869) de Jacob Brafman, editado con ayuda oficial, y en el que se pretend√≠a que los jud√≠os ten√≠an un plan para eliminar la competencia comercial en todas las ciudades, hasta los tres vol√ļmenes de¬†El Talmud y los jud√≠os¬†(1879¬©1880) de Lutostansky, obra en que el autor demostraba ignorar lo que era el Talmud y adem√°s introduc√≠a en Rusia el mito de la conjura judeo-mas√≥nica.

No obstante, es posible que la obra de mayor influencia de este per√≠odo fuera¬†La conquista del mundo por los jud√≠os¬†(7¬™ ed. 1875) escrita por Osman-Bey, pseud√≥nimo de un estafador cuyo nombre era Millinger. El aventurero capt√≥ f√°cilmente la paranoia antisemita que hab√≠a en ciertos segmentos de la sociedad rusa y la aprovech√≥ en beneficio propio. Su panfleto sosten√≠a que exist√≠a una conjura jud√≠a mundial cuyo objetivo primario era derrocar la actual monarqu√≠a zarista. De hecho, sirvi√©ndose de semejantes afirmaciones, el 3 de septiembre de 1881 sal√≠a de San Petersburgo con destino a Par√≠s, provisto del dinero que le hab√≠a entregado la polic√≠a pol√≠tica rusa, con la misi√≥n de investigar los planes conspirativos de la Alianza Israelita Universal que ten√≠a su sede en esta √ļltima ciudad. Pasando por alto, como lo har√≠an muchos otros, que este organismo s√≥lo tiene fines filantr√≥picos Millinger afirm√≥ que se hab√≠a hecho con documentos que la relacionaban con grupos terroristas que deseaban derrocar el zarismo. En 1886, se editaban en Berna sus¬†Revelaciones acerca del asesinato de Alejandro II. Con el nuevo panfleto quedaba completo el cuadro iniciado con¬†La conquista…¬†No s√≥lo se afirmaba la tesis del peligro jud√≠o sino que adem√°s se indicaba ya claramente el camino a seguir para alcanzar ‚Äúla Edad de Oro‚ÄĚ. Primero, hab√≠a que expulsar a los jud√≠os bas√°ndose en ‚Äúel principio de las nacionalidades y de las razas‚ÄĚ. Un buen lugar para enviarlos ser√≠a √Āfrica. Pero tales acciones s√≥lo pod√≠an contemplarse como medidas parciales. En realidad, s√≥lo cab√≠a una soluci√≥n para acabar con el supuesto peligro jud√≠o:

‚ÄúLa √ļnica manera de destruir la Alianza Israelita universal es a trav√©s del exterminio total de la raza jud√≠a‚ÄĚ. El camino para la aparici√≥n de los¬†Protocolos¬†‚ÄĒy para realidades a√ļn m√°s tr√°gicas‚ÄĒ quedaba ya m√°s que trazado. Del 26 de agosto al 7 de septiembre de 1903 aparec√≠a en el peri√≥dico de San Petersburgo¬†Znamya¬†(La Bandera) la primera edici√≥n de los¬†Protocolos, bajo el t√≠tulo de¬†Programa para la conquista del Mundo por los jud√≠os. El panfleto encajaba como un guante en el medio ya que el mismo estaba dirigido por P. A. Krushevan, un furibundo antisemita que hab√≠a sido un personaje clave en el desencadenamiento del pogromo de Kishiniov. Krushevan afirm√≥ que la obra ‚ÄĒcuyo final aparec√≠a algo abreviado‚ÄĒ era la traducci√≥n de un documento original aparecido en Francia.

En 1905, el texto volv√≠a a editarse en San Petersburgo en forma de folleto y con el t√≠tulo de¬†La ra√≠z de nuestros problemas¬†a impulsos de G. V. Butmi, un amigo y socio de Krushevan que junto con √©ste se dedicar√≠a a partir de ese a√Īo a sentar las bases de la Centurias negra. En enero de 1906, el panfleto era reeditado por la citada organizaci√≥n con el mismo t√≠tulo que le hab√≠a dado Butmi e incluso bajo su nombre. Sin embargo, se le a√Īad√≠a un subt√≠tulo que, en forma abreviada, har√≠a fortuna:¬†Protocolos extra√Īados de los archivos secretos de la Canciller√≠a Central de Si√≥n (donde se halla la ra√≠z del actual desorden de la sociedad en Europa en general y en Rusia en particular).

Las ediciones mencionadas ten√≠an una finalidad masivamente propagand√≠stica y consistieron en folletos econ√≥micos destinados a todos los segmentos sociales. Pero en 1905 los¬†Protocolos¬†aparec√≠an incluidos en una obra de Serguei Nilus titulada¬†Lo grande en lo peque√Īo. El Anticristo considerado como una posibilidad pol√≠tica inminente. El libro de Nilus ya hab√≠a sido editado en 1901 y 1903, pero sin los¬†Protocolos. En esta nueva edici√≥n se incluyeron con la intenci√≥n de influir de manera decisiva en el √°nimo del zar Nicol√°s II. La reedici√≥n de Nilus contaba con algunas circunstancias que, presumiblemente, deber√≠an haberle proporcionado un √©xito impresionante. As√≠, el metropolitano de Mosc√ļ lleg√≥ incluso a ordenar que en las 368 iglesias de la ciudad se leyera un serm√≥n en el que se citaba esta versi√≥n de los¬†Protocolos. Inicialmente, no result√≥ evidente si prevalecer√≠a la versi√≥n de Butmi o la de Nilus. Finalmente, ser√≠a esta √ļltima reeditada con ligeras variantes y bajo el t√≠tulo de¬†Est√° cerca la puerta… Llega el Anticristo y el reino del Diablo en la Tierra¬†la que llegar√≠a a consagrarse. El motivo de su √©xito estar√≠a claramente vinculado a haberse publicado una vez m√°s en 1917, el a√Īo de la Revoluci√≥n rusa. El texto de Nilus est√° dividido en 24 supuestos protocolos en los que, realmente, se intenta demostrar la bondad del r√©gimen autocr√°tico (obviamente el zarista) y la perversidad de las reformas liberales.

Como justificaci√≥n √ļltima de semejante discurso pol√≠tico se aduce la existencia de un plan de dominio mundial desarrollado por los jud√≠os. As√≠ el panfleto deja claramente establecido el supuesto absurdo del sistema liberal ya que la idea de libertad pol√≠tica no s√≥lo resulta irreal sino que adem√°s s√≥lo puede tener desastrosas consecuencias:

‚ÄúLa¬†libertad pol√≠tica¬†no es una realidad, sino una simple idea‚ÄĚ. (1, 5)

‚ÄúLa idea de la libertad no puede realizarse porque nadie sabe hacer de ella el uso adecuado. Basta con permitir que el pueblo se gobierne durante un per√≠odo breve de tiempo para que la administraci√≥n se transforme al poco en desenfreno… los Estados arden en llamas y toda su grandeza se viene abajo convertida en cenizas‚ÄĚ. (1, 6)

La razón fundamental que aduce Nilus, por boca de los supuestos conspiradores judíos, es similar a la esgrimida por otros antidemócratas anteriores y posteriores. Es absurda la libertad ya que la gente del pueblo no puede llegar a comprender lo que es la política:

‚ÄúLos miembros de la plebe que han salido del pueblo, por m√°s dotados que est√°n, al no comprender la alta pol√≠tica no pueden guiar a la masa sin despe√Īar a toda la naci√≥n en la ruina‚ÄĚ. (1, 18)

Si la idea de libertad pol√≠tica pod√≠a ser relativamente tolerada, esto se deber√≠a a algunas condiciones previas. Primero, su sumisi√≥n al poder clerical; segundo, la exclusi√≥n de los enfrentamientos sociales y, tercero, la eliminaci√≥n de la b√ļsqueda de reformas. En resumen, puede ser aceptable si no afecta en absoluto el sistema autocr√°tico:

‚ÄúLa libertad podr√≠a ser inofensiva y darse sin peligro para el bienestar de los pueblos en los estados si se basase en la fe en Dios y en la fraternidad de los seres humanos y se alejase de la idea de igualdad, que est√° en contradicci√≥n con las leyes de la Creaci√≥n…‚ÄĚ (4, 3)

Sin embargo, la libertad no ha discurrido por los cauces deseados por Nilus y puestos en boca de los presuntos conspiradores judíos. El resultado ha sido por ello especialmente peligroso y ha degenerado en la mayor de las aberraciones posibles, la corrupción de la sangre:

‚ÄúDespu√©s de haber instalado en el √≥rgano estatal el ‚Äúveneno del liberalismo‚ÄĚ, toda su condici√≥n pol√≠tica ha sufrido una metamorfosis; los Estados han sido atacados por una dolencia mortal, ‚Äúla corrupci√≥n de la sangre‚ÄĚ; s√≥lo hace falta esperar el final de su agon√≠a. Del liberalismo han surgido los Estados constitucionales que han sustituido a la autocracia, √ļnico gobierno √ļtil a los no jud√≠os‚ÄĚ. (10, 11-12)

Las afirmaciones relativas a lo nocivo de la libertad pol√≠tica tienen, l√≥gicamente, en esta obra un reverso di√°fano consistente en alabar las supuestas virtudes de la autocracia. Esta ‚ÄĒsea la pol√≠tica de los zares o la religiosa de los papas‚ÄĒ constituye, seg√ļn los¬†Protocolos, el √ļnico valladar contra el peligro jud√≠o:

‚ÄúLa autocracia de los zares rusos fue nuestro √ļnico enemigo en todo el mundo junto con el papado‚ÄĚ. (15, 5)

Precisamente por eso, el poder del autócrata debe tener para ser efectivo un tinte innegable de cinismo, de maquiavelismo, de pura hipocresía utilitarista:

‚ÄúLa pol√≠tica no tiene nada que ver con la moral‚ÄĚ. Un soberano que se deja guiar por la moral no act√ļa pol√≠ticamente y su poder descansa sobre fr√°giles apoyos. ‚ÄúEl que quiera reinar debe utilizar la astucia y la hipocres√≠a‚ÄĚ. (1, 12)

Sin embargo, tal actitud no debe causar malestar ni ser objeto de censura. Est√° m√°s que justificada por el hecho de que la autocracia es la √ļnica forma sensata de gobierno y la √ļnica manera de crear y mantener en pie la civilizaci√≥n, algo que nunca puede emanar de las masas:

‚ÄúSolamente una personalidad educada desde la juventud para la autocracia puede entender las palabras que forman el alfabeto pol√≠tico‚ÄĚ. (1, 19) ‚Äú… Sin despotismo absoluto no hay civilizaci√≥n; √©sta no es obra de las masas sino s√≥lo de su gu√≠a, sea quien fuere‚ÄĚ. (1, 21)

Naturalmente, el modelo autocr√°tico no se sustenta s√≥lo sobre la figura del soberano sino sobre otros pilares del sistema. Los¬†Protocolos¬†contienen, por lo tanto, loas a estos estamentos concretos que se sit√ļan en labios de los supuestos conspiradores jud√≠os. El primero de ellos es la nobleza:

‚Äú… El triunfo m√°s importante… es acabar con los ‚Äúprivilegios‚ÄĚ, que son indispensables para la vida de la ‚Äúnobleza no-jud√≠a‚ÄĚ y la √ļnica protecci√≥n que las naciones tienen frente a nosotros‚ÄĚ (1, 30)

Obviamente, la aristocracia es presentada en términos ideales y, dicho sea de paso, radicalmente falsos desde una perspectiva histórica. Así se afirma que es la protectora de las clases populares y que comparte sus mismos intereses:

‚ÄúBajo nuestra direcci√≥n fue ‚Äúaniquilada la nobleza‚ÄĚ, que es la protectora natural y la madre nutricia del pueblo, y cuyos intereses est√°n unidos inseparablemente del bienestar del pueblo… La nobleza, que conforme a un derecho legal exig√≠a la fuerza de trabajo de los trabajadores, estaba interesada en que los trabajadores estuvieran bien alimentados, sanos y fuertes‚ÄĚ. (3, 6 y 8)

Obviamente el otro estamento que debe colaborar ‚ÄĒy al que se retrata de nuevo en t√©rminos excesivamente positivos‚ÄĒ es el clero que en Rusia lleg√≥ a extremos de cesaropapismo extraordinarios:

‚ÄúControlado por su fe, el pueblo avanzar√° bajo la tutela de su clero, pac√≠fica y modestamente de la mano de sus pastores espirituales‚ÄĚ. Frente al panorama idealizado de la autocracia, sustentada por la nobleza y el clero, Nilus opone el retrato de una supuesta conjura mundial tras la que se encuentran los jud√≠os. Estos, en teor√≠a, se hallar√≠an ya muy cerca de la conquista del poder:

‚Äú… Hoy estamos s√≥lo a unos pocos pasos de nuestra meta. S√≥lo un tramo breve y el c√≠rculo de la serpiente simb√≥lica‚ÄĚ, el s√≠mbolo de nuestro pueblo se cerrar√°. Y una vez que se cierre el c√≠rculo, todos los Estados de Europa quedar√°n apresados en √©l como dentro de un torno‚ÄĚ. (3, 1)

Siguiendo un patrón multisecular, Nilus presenta como base del poder judío el dominio económico, dato no sólo falso sino sangrante si tenemos en cuenta la situación miserable de los judíos de la Rusia de la época:

‚ÄúToda la maquinaria de gobierno depende de un motor que est√° en nuestras manos y es el oro‚ÄĚ. (5, 8)

La conjura, obviamente, se manifiesta en una serie de acciones moralmente perversas desencadenadas por los judíos. La primera es, naturalmente, intentar contaminar con su materialismo a los que no son como ellos:

‚ÄúPara no dejar tiempo a los no-jud√≠os para la reflexi√≥n y la observaci√≥n, debemos apartar sus pensamientos hacia el comercio y la industria‚ÄĚ (4, 4)

Pero eso es s√≥lo el comienzo. Seg√ļn los¬†Protocolos¬†de Nilus, para que los jud√≠os dominen el mundo se entregan a una serie de actividades simult√°neas que desaf√≠an la imaginaci√≥n m√°s delirante. A ellos se les atribuye potenciar la idea de un ‚Äúgobierno internacional‚ÄĚ (5, 18), crear ‚Äúmonopolios‚ÄĚ (6, 1), apoyarse en ‚Äúlas logias mas√≥nicas‚ÄĚ (15, 13) (de nuevo la tesis de la conjura judeo-mas√≥nica!), fomentar ‚Äúel incremento de los armamentos y de la polic√≠a‚ÄĚ (7, 1), provocar una ‚Äúguerra general‚ÄĚ, ‚Äúidiotizar y corromper a la juventud de los no-jud√≠os‚ÄĚ (9, 12), aniquilar ‚Äúla familia‚ÄĚ (10, 6), ‚Äúdistraer a las masas con diversiones, juegos, pasatiempos, pasiones‚ÄĚ (13, 4), eliminar ‚Äúla libertad de ense√Īanza‚ÄĚ (16, 7) e incluso ‚Äúdestruir todas las otras religiones‚ÄĚ (14, 1). En suma no hay nada que repugne a la mente autocr√°tica de Nilus que no se deba atribuir a los jud√≠os.

En esa paranoia que ve la mano jud√≠a detr√°s de todo lo inaceptable llega en algunos casos hasta el retorcimiento m√°s absoluto o el rid√≠culo m√°s absurdo. As√≠ queda de manifiesto al afirmar que los no-jud√≠os padecen ‚Äúlas enfermedades que les causamos (los jud√≠os) mediante la inoculaci√≥n de bacilos‚ÄĚ (10, 25) o al atribuir la construcci√≥n del metro a turbias intenciones pol√≠ticas:

‚ÄúPronto se habr√°n construido en todas las capitales ‚Äútrenes subterr√°neos‚ÄĚ; partiendo de los mismos volaremos por los aires todas las ciudades junto con todas sus instalaciones y documentos‚ÄĚ. (9, 14)

Al final, los jud√≠os conseguir√°n mediante semejantes artima√Īas su meta final:

‚ÄúEl ‚ÄúRey de Israel‚ÄĚ ser√° el patriarca del mundo cuando se ci√Īa en la cabeza santificada la corona que le ofrecer√° toda Europa‚ÄĚ. (15, 30)

Los √ļltimos¬†Protocolos¬†est√°n dedicados presuntamente a perge√Īar una descripci√≥n de c√≥mo deber√° gobernar mundialmente el Rey de Israel. En realidad, son una descripci√≥n de la monarqu√≠a autocr√°tica ideal seg√ļn Nilus. En la misma el monarca ideal deber√° evitar ‚Äúlos impuestos demasiado elevados‚ÄĚ (20, 2) para evitar sembrar la semilla de la revoluci√≥n (20, 5), introducir√° reformas como la creaci√≥n de un impuesto progresivo de timbres (20, 12), de un fondo de reservas (20, 14), de un tribunal de cuentas (20, 17) y de un patr√≥n basado en la fuerza de trabajo (20, 24) y llevar√° a cabo una serie de medidas econ√≥micas como la restricci√≥n de los art√≠culos de lujo (23, 1), el fomento del trabajo artesanal (23, 2) y de la peque√Īa industria (23, 3) o el castigo del alcoholismo (23, 4).

Extractado de la we

https://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/los-protocolos-de-los-sabios-de-sion-1275325957.html

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