Comunismo URSS

EL JUDAISMO HERM√ČTICO
PROGENITOR DE LA MASONER√ćA Y DEL MARXISMO

En el anterior artículo se mostraban las credenciales con las que el judaísmo Hermético es inspirador, mantenedor y usufructador de la masonería. El hecho de que la masonería manipulara las revoluciones nacionales e internacionales del siglo XIX, aunque de manera velada, que es el procedimiento masónico como se demostró, se ha dado relevante documentación arriba, y ahora se confirmará cómo la confabulación judeo-masónica, inspira y subvenciona al marxismo.

judeomason

Cartel de la Exposición antimasónica de 1941: el judaísmo controlando al comunismo (Iósif Stalin) y a la masonería (Winston Churchill)

Para un experto conocedor del juda√≠smo que ha dedicado m√°s de un libro al tema, es conclusivo el arco de puente entre masoner√≠a y marxismo sobre el que discurre el magnate supremo, con voluptuosidad de fantasma, pero por desgracia real, el juda√≠smo-herm√©tico. Dice Mauricio Carla villa: “He dicho que existe comunidad ideol√≥gica entre masoner√≠a y marxismo. Evidente que la masoner√≠a y marxismo hayan tenido como progenitor al juda√≠smo cabalista”.

Para esclarecer algo que puede ser incomprensible sobre la conexi√≥n del juda√≠smo y del marxismo, dejo en uso de la palabra a M. Pinay: “… aunque muchas personas no jud√≠as, defectuosamente informadas, piensen que el gran n√ļmero de jud√≠os multimillonarios que hay en el mundo y que dominan las finanzas mundiales tienen que estar frente a esa tendencia (marxismo) que trata de arrebatarles sus riquezas… no habr√° la menor duda de que los industriales y financieros ser√°n tambi√©n comunistas, ya que el socialismo de Marx ha sido creado y realizado por ellos, no para perder los bienes que poseen, sino para adue√Īarse de todos los dem√°s que todav√≠a no les pertenecen y acaparar en sus manos toda la riqueza mundial, que seg√ļn su sentir detentan los que no son seres de Luz”. A mi modo de ver es absolutamente correcta esta interpretaci√≥n.

Ahora, los hechos y las estadísticas. No se puede dudar de que los fundadores del socialismo-comunismo fueron todos judíos. Como se sabe, el fundador es Marx, cuyo verdadero nombre era Kissel Mordekay, nacido en Tréveris, hijo de un abogado judío. Su colaborador más íntimo fue Frederik Engels, judío y nacido en Bormen.

De √©ste y de Marx surgi√≥ la primera Internacional. Karl Kautski, int√©rprete de Marx, ya en 1887 es autor de “La lucha de clases” y “Programa del Socialismo” pero acab√≥ enfrent√°ndose a Lenin, tambi√©n jud√≠o. Ferdinand Lassalle, jud√≠o nacido en Breslau, que con sus obras influy√≥ en la revoluci√≥n entre los obreros alemanes. Eduard Bernstein, jud√≠o nacido en Berl√≠n; ha escrito varias obras sobre el comunismo, uno de los ide√≥logos, fue ministro de Hacienda, aunque, por poco tiempo, del Estado alem√°n socialista. Otros escritores del comunismo te√≥rico seguidores de Marx, fueron: J. Lastrow, M. Hirsch, E. L√∂ening, Babel, Schatz, D. Ricardo… todos jud√≠os, volvamos a recordar a esos antiguos navegantes fenicios, arameos y hebreos, todos semitas que hablaban arameo, por eso su gentilicio de judios.

Tambi√©n los dirigentes materiales del comunismo en sus primeros movimientos socialistas son jud√≠os. En los Consejos de Munich, sus jefes son Liecknecht, Rosa Luxemburgo, K. Eisner. Este √ļltimo, presidente de la Rep√ļblica b√°vara fue el jefe de la revoluci√≥n bolchevique de Munich. En el gabinete de Alemania de 1918, estaba compuesto todo √©l por siete jud√≠os. Despu√©s de la primera guerra, derrotada Alemania por la intervenci√≥n americana, persisten 12 jud√≠os “dirigiendo los sectores vitales del Estado alem√°n”. Se supone que el pueblo norteamericano fue enga√Īado por su presidente Wilson, mas√≥n, pues entregaba Alemania al poder de los jud√≠os.

En el gobierno de Hungría de 1919, con el judío Bela Kun, había 38 judíos y tres cristianos en los cargos políticos y económicos.

Si se da una r√°pida mirada al¬†¬† gobierno¬†¬† comunista¬†¬† en Mosc√ļ, se¬†¬† llega¬†¬† a¬†¬† id√©nticas conclusiones. En el primer Consejo¬† de¬† Comisarios¬† del Puebio, presidido por Vladimir Ilich Ulianov¬† (Lenin) jud√≠o por l√≠nea materna,¬† le¬† segu√≠a Le√≥n Trotzky, judio ‚ÄĒsu nombre¬† de¬†¬† origen¬† era¬† Lew Davidnovich Bronstein‚ÄĒ , Jos√© Stalin, descendiente de jud√≠os,¬† comisario de las Nacionalidades. Hecha la excepci√≥n del comisario de Agricultura, Protzian,¬†¬† armenio,¬†¬† todos¬†¬† los restantes¬† hasta¬† los¬†¬† 19¬†¬† hombres de la Revoluci√≥n en Rusia son jud√≠os.

En la imposibilidad de incluir toda la lista completa que tengo delante‚ÄĒ¬†¬† de los nombres y funciones concretas de los 502 cargos importantes de la revoluci√≥n en su organizaci√≥n y direcci√≥n, conviene que se sepa que nada menos que 459 puestos¬†¬† han¬†¬† sido¬†¬† ocupados por jud√≠os, mientras que s√≥lo son 43 los cristianos de diferentes or√≠genes (8). Para mayor clarificaci√≥n, a√Īado algunos otros nombres jud√≠os y altos dirigentes en la U.R.S.S. que son conocidos de los lectores, entre otros muchos que tengo delante y no dispongo de espacio para divulgar. Ber√≠n, jefe de la Polic√≠a; Kruschev, jefe del Partido, hermano de la esposa de Malenkov, Pearimutter; Bulganin, ex-funcionario de banca; Mikoyan; Kosiguin, que despu√©s de varios cargos es primer ministro del Gobierno. Todos los rese√Īados son plenamente jud√≠os.

El autor, Pinay, desmiente el antisemitismo de Stalin y que la especulaci√≥n llevada a cabo contra la matanza de los jud√≠os trotskistas y bujarimstas, fue realizada por otros jud√≠os, “fue una contienda entre bandos jud√≠os por el mando del gobierno comunista, que ellos crearon; simplemente un pleito en familia”. Seguidamente el autor da la lista de los colaboradores de Stalin, son tambi√©n jud√≠os, lo que descarta la posibilidad de que fuera una purga contra los jud√≠os por inspiraci√≥n antisemita.

Lo que ocurre es que la mayor√≠a de estos hombres pol√≠ticos y rectores cambian de nombre adoptando el ruso o armenio, con el fin de disimular su ascendiente semita. Al duque de la Victoria se le debe esta aportaci√≥n: “No creo que pueda haber duda del origen de todos los que dirigieron y ocuparon los primeros puestos en Mosc√ļ, desde los primeros momentos de la revoluci√≥n; lo lamentable para los rusos es que, despu√©s del tiempo transcurrido, est√°n much√≠simo peor, porque ha aumentado de una manera alarmante la cantidad de jud√≠os que existen en Rusia y todos los principales puestos directivos est√°n en sus manos”.

¬ŅQui√©n pag√≥ la Revoluci√≥n comunista en Rusia?¬†¬† “En febrero de 1916 se supo por vez primera que en Rusia se estaba fomentando la revoluci√≥n. Se descubri√≥ que las personas y firmas bancarias que se mencionan estaban complicadas en esta obra de destrucci√≥n:

Jacobo Schiff, judío, cabeza de varios importantes bancos; 

Khur  Loed  and  Cía, firma  judía;  

Félix  Warburg, judío;

Otto Kahn, judio;

Mortimer Schiff; H. Hanauer, judío;  Gungenhein,  judio;   Max Breitun, judío. 

Y en muchos documentos de la √©poca, se rese√Īan las cantidades de dinero que estos banqueros jud√≠os enviaban a Trotzky y los suyos. En el Times del 9 de febrero de 1918 y en el New York Times del 1922, se hace constar que doce millones de d√≥lares hab√≠a entregado Schiff el plut√≥crata, a los revolucionarios. Y que los bolcheviques triunfantes hab√≠an remitido entre 1918 y 1922 sesenta millones de rublos oro a la firma Khun y Loeb C√≠a.¬†¬†

Hoy est√° completamente¬†¬† demostrado que el capitalismo de los jud√≠os subvencion√≥ la gran revoluci√≥n¬†¬† rusa, como¬†¬† un¬†¬† siglo antes promovieron tambi√©n las revoluciones y subversi√≥n de Europa.¬†¬†¬† Lo¬†¬† que¬†¬† se¬†¬† ha expuesto¬†¬† con¬†¬† respecto¬†¬† a¬†¬† la ayuda de los jud√≠os capitalistas a sus hermanos los proletarios, es el consecuente principio del feroz racismo jud√≠o, que, partiendo de las ense√Īanzas del Talmud el no jud√≠o ni siquiera¬†¬† es¬†¬† un¬†¬† ser¬†¬† humano. Seg√ļn la Enciclopedia jud√≠a, parece tener raz√≥n¬†¬† que¬†¬† “los jud√≠os han sido los m√°s conspicuos en conexi√≥n con la masoner√≠a desde la revoluci√≥n.”

ESTEREOTIPO?

Antes de la Primera Guerra Mundial, el antisemitismo racista se limitaba a la extrema derecha de la pol√≠tica por casi toda Europa y en los Estados Unidos. No obstante, entre las personas no jud√≠as persist√≠an los estereotipos de los jud√≠os y el “comportamiento” jud√≠o.

Tres tendencias que se desarrollaron durante e inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial trajeron antisemitismo, incluida su variante racista, a la corriente dominante de la política europea.

En primer lugar, para las naciones que perdieron la guerra, la atroz masacre en el campo de batalla, la primera experiencia de Europa con la muerte en masa provocada por el hombre, pareció ser un sacrificio en vano. Parecía inexplicable excepto por una insidiosa traición interna.

Una leyenda de pu√Īalada trapera atribuy√≥ la derrota alemana y austriaca en la Primera Guerra Mundial a traidores internos que trabajaban en pos de intereses ajenos, principalmente jud√≠os y comunistas. Esta leyenda fue ampliamente cre√≠da y deliberadamente diseminada por la dirigencia militar alemana derrotada, en busca de evitar consecuencias personales por sus pol√≠ticas.

Al igual que otros estereotipos negativos sobre los jud√≠os, la leyenda de la pu√Īalada trapera era cre√≠da a pesar de ser absolutamente falsa: Los jud√≠os alemanes hab√≠an servido a las fuerzas armadas alemanas con lealtad, coraje y desproporcionadamente con respecto a su porcentaje de la poblaci√≥n.

En segundo lugar, la Revoluci√≥n Bolchevique, el establecimiento de la Uni√≥n Sovi√©tica y los ef√≠meros experimentos con la dictadura comunista en Bavaria y Hungr√≠a amedrentaban a la clase media de toda Europa e incluso cruzando el Atl√°ntico en los Estados Unidos. La prominencia de algunos comunistas de ascendencia jud√≠a en los reg√≠menes revolucionarios (Le√≥n Trotsky en la Uni√≥n Sovi√©tica, B√©la Kun en Hungr√≠a y Ernest Toller en Bavaria) confirm√≥ a los antisemitas la atracci√≥n “natural” de los jud√≠os y el comunismo internacional.

En tercer lugar, en Alemania, Austria y Hungr√≠a, el estigma, expresado en las cl√°usulas del sistema del Tratado de Versalles, de ser acusados de iniciar la guerra y de tener que cargar con el peso de pagar los da√Īos a los vencedores, gener√≥ la ira y frustraci√≥n general en todo el espectro pol√≠tico. La extrema derecha podr√≠a entonces explotar pol√≠ticamente esta ira y frustraci√≥n.

Entre los nuevos estereotipos acerca del “comportamiento” de los jud√≠os que surgieron en los albores de la Primera Guerra Mundial y que se propagaron deliberadamente junto con antiguos prejuicios se inclu√≠an los siguientes mitos:

1) Los jud√≠os hab√≠an iniciado la guerra para llevar a Europa a la ruina econ√≥mica y pol√≠tica y para hacerla susceptible al “control” jud√≠o.

2) Los judíos explotaron la miseria de la guerra para enriquecerse y la prolongaron para dirigir la Revolución Bolchevique en pos de impulsar el objetivo de una revolución mundial.

3) Con su cobard√≠a heredada y su deslealtad instintiva que los predispon√≠a en contra de defender a la naci√≥n, los jud√≠os fueron responsables del perjudicial malestar detr√°s del frente y apu√Īalaron a las tropas combatientes por la espalda (lo que caus√≥ la derrota militar y la revoluci√≥n democr√°tica/socialista).

4) Los jud√≠os extranjeros dominaban las negociaciones de paz y lograron dividir a los alemanes y h√ļngaros mediante fronteras nacionales artificiales, mientras sus co-conspiradores, los jud√≠os nacionales, llevaron por mal camino a la naci√≥n a su “rendici√≥n” y permanente “esclavitud”.

5) Los judíos controlaban las complejas finanzas del sistema de reparaciones para su propio beneficio.

6) Al haber establecido la democracia constitucional, los judíos la utilizaron para debilitar la voluntad política de la nación de resistir su influencia y destruir la base de la sangre aria superior fomentando la endogamia, la libertad sexual y el mestizaje.

Los Sabios de Sion

Diversas versiones de los Protocolos de los Sabios de Sión, puede ver una versión en PDF

LOS SABIOS DE SION (4c)

Los Protocolos de los Sabios de Si√≥n o Los Protocolos de Si√≥n (en ruso: “–ü—Ä–ĺ—ā–ĺ–ļ–ĺ–Ľ—č –°–ł–ĺ–Ĺ—Ā–ļ–ł—Ö –ľ—É–ī—Ä–Ķ—Ü–ĺ–≤” o “–°–ł–ĺ–Ĺ—Ā–ļ–ł–Ķ –ü—Ä–ĺ—ā–ĺ–ļ–ĺ–Ľ—č”), es un texto antisemita que describe un presunto proyecto de conspiraci√≥n de los jud√≠os, para atacar a los conspiradores de jud√≠os y a los blancos “dominaci√≥n del mundo a trav√©s de la destrucci√≥n del mundo occidental”.

El texto fue creado en la √©poca de la Rusia zarista y fue traducido, despu√©s de la Revoluci√≥n rusa de 1917, del ruso a varios otros idiomas. Seg√ļn el Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos, el texto influy√≥ en el nazismo y sigue en circulaci√≥n hasta el d√≠a de hoy, especialmente en Internet.

El periódico británico The Times reveló en un artículo de 1921, escrito por el periodista Philip Graves, que el texto era una falsificación que presentaba varios pasajes plagiados de Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, una obra satírica del escritor francés Maurice Joly.

Seg√ļn los historiadores, su prop√≥sito era pol√≠tico: reforzar la posici√≥n del zar Nicol√°s II de Rusia, presentando a algunos de sus oponentes como aliados de una gigantesca conspiraci√≥n para conquistar el mundo.

El texto tiene la forma de minutos, que supuestamente habr√≠a sido escrito por una persona en un Congreso celebrado a puerta cerrada, en una asamblea en Basilea, en 1898, donde un grupo de eruditos jud√≠os y masones se habr√≠a reunido para estructurar un plan dominaci√≥n mundial. En ese caso, planes como el uso de una naci√≥n europea como ejemplo para otros que se atrevieron a interponerse en el camino de esta dominaci√≥n, controlar el oro y las piedras preciosas, crear una moneda ampliamente aceptada que estaba bajo su control, confunden el ” no elegido “con n√ļmeros econ√≥micos y f√≠sicos y, sobre todo, crear tama√Īos de caos y p√°nico que podr√≠an hacer que los pa√≠ses creen una organizaci√≥n supranacional capaz de interferir en los pa√≠ses rebeldes.

S√≠mbolo del ejemplo del tratado de Sion. Numerosas investigaciones han demostrado en repetidas ocasiones ser un enga√Īo, especialmente una serie de art√≠culos en The Times of London, 16-18 de agosto de 1921, que sugiere que gran parte del material utilizado en el texto era plagio de Serge Nilus o Serguei Nilus de las s√°tiras pol√≠ticas existentes (principalmente del libro “El di√°logo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu”, del escritor Maurice Joly, publicado en 1865), que no abord√≥ la cuesti√≥n antisemita.

En 1920, Lucien Wolf public√≥ “El fantasma jud√≠o y los protocolos falsificados de los sabios ancianos de Si√≥n” (Londres: Comit√© de prensa de la Junta de Diputados jud√≠os).

Seg√ļn estas investigaciones, la base de la historia de los Protocolos, tal como ha estado circulando desde entonces, fue creada por un novelista antisemita alem√°n llamado Hermann Goedsche que utiliz√≥ el seud√≥nimo de Sir John Retcliffe. La contribuci√≥n original de Goedsche consistir√≠a en introducir a los jud√≠os como conspiradores en la conquista del mundo. El peri√≥dico New York Times volvi√≥ a publicar los textos, el 4 de septiembre de 1921.

Los Protocolos se publicaron en los Estados Unidos en Dearborn Independent, un periódico de Michigan, propiedad de Henry Ford, quien al mismo tiempo publicaría una serie de artículos recopilados más tarde en un libro titulado The International Jew.

Incluso despu√©s de los informes de fraude de toda la prensa, el peri√≥dico continu√≥ citando el documento. Adolf Hitler y su Ministerio de Propaganda citaron los Protocolos para justificar la necesidad del exterminio de jud√≠os m√°s de 10 a√Īos antes de la Segunda Guerra Mundial. Seg√ļn la ret√≥rica nazi, la “conquista jud√≠a del mundo”, descubierta por los rusos en 1897, obviamente todav√≠a se estaba llevando a cabo 33 a√Īos despu√©s.

En Brasil, Gustavo Barroso, abogado, profesor, pol√≠tico, escritor de cuentos, folklorista, cronista, ensayista y novelista brasile√Īo, director del Museo Hist√≥rico Nacional, presidente de la Academia Brasile√Īa de Letras dos veces y miembro del movimiento nacionalista A√ß√£o Integralista Brasileira, publicado por Editora. Civilizaci√≥n brasile√Īa la primera traducci√≥n portuguesa.

Paulo Coelho, por su parte, recuerda que los Protocolos se publicaron simult√°neamente en Inglaterra (Eyre & Spottiswoode Publishers) y Alemania (Verlag Charlottenburg), transcribiendo aproximadamente ciertas ideas difundidas por Serge Nilus (aunque el libro, en este momento cualquiera, predicar cualquier tipo de agresi√≥n f√≠sica o moral al pueblo semita (“Lo grande en lo peque√Īo y el Anticristo como una posibilidad inmediata”. San Petersburgo, 1902).

El franciscano Maximiliano Kolbe, martirizado por los nazis en un campo de concentraci√≥n, lo tuvo como uno de sus principales objetivos porque cre√≠a que era “el verdadero libro fundamental de la masoner√≠a”.

En 1931, Anton Idovsky, un mon√°rquico viejo y desencantado, dijo que falsific√≥ los Protocolos, simplemente porque un jud√≠o, un gerente bancario, le hab√≠a rechazado un pr√©stamo. Idovsky afirm√≥ haber copiado las ideas centrales del libro de Joly. La historia habr√≠a terminado all√≠ si, dos a√Īos despu√©s, en 1933, Adolf Hitler no hubiera llegado al poder en Alemania, ya que fue este trabajo que los nazis utilizaron, antes del medio intelectual alem√°n, para justificar su posici√≥n. antisemita, entonces, destinada a ser adoptada por el Tercer Reich alem√°n.

El uso de Hitler de los Protocolos se puede ver en esta traducci√≥n de Mein Kampf (1925-1926), cap√≠tulo XI, Naci√≥n y Raza: “… en qu√© medida toda la existencia de este pueblo se basa en una mentira continua incomparablemente expuesta en los Protocolos de los Sabios de Si√≥n, tan infinitamente odiada por los jud√≠os. Se basan en un documento falsificado, como afirma el peri√≥dico Frankfurter Zeitung todas las semanas: es la mejor prueba de que son aut√©nticos.

Lo que muchos judíos hacen inconscientemente, aquí está expuesto conscientemente. eso es lo que importa. Es completamente indiferente de qué cerebro judío se originó esta revelación, lo importante es que con una certeza positiva y Rrible, revelan la naturaleza del pueblo judío y exponen sus contextos internos, así como sus objetivos finales.

Sin embargo, la mejor cr√≠tica que se les aplica es la realidad. Cualquiera que examine el desarrollo hist√≥rico de los √ļltimos 100 a√Īos, desde el punto de vista de este libro, comprender√° de inmediato los gritos de la prensa jud√≠a. Ahora que este libro se ha convertido en propiedad del pueblo, la amenaza jud√≠a se considera detenida (p√°ginas 307-308) “

Le√≥n Poliakov, se√Īala que dicho texto es una falsificaci√≥n de la polic√≠a secreta del zar Nicol√°s II de Rusia, siendo su legado intelectual m√°s duradero.

Will Eisner (1917-2005), hijo de inmigrantes jud√≠os estadounidenses, conoci√≥ la historia del folleto Protocolos de los sabios de Si√≥n desde muy joven: “durante mucho tiempo lo relegu√© a la biblioteca de literatura perversa, junto a Mein Kampf (Mi lucha, de Hitler) “escribi√≥ en la presentaci√≥n de su libro, que tambi√©n ilustr√≥, La trama (Companhia das Letras), sobre la historia secreta de los Protocolos. En la introducci√≥n, el escritor y acad√©mico italiano Umberto Eco se pregunta c√≥mo tal libro resiste la prueba de que es falso. Y √©l responde: “No son los Protocolos los que generan antisemitismo; es la profunda necesidad de las personas de aislar a un enemigo, lo que les lleva a creer en los Protocolos”.

EL FASCISMO ITALIANO CONTRA LAS SOCIEDADES SECRETAS

El primer paso oficial que el fascismo italiano dio contra la masonería fue a raíz de la deliberación del Gran Consejo Nacional Fascista del 15 de febrero de 1923, con la participación del Duce y otros catorce miembros de dicho Consejo. El resultado fue invitar a los fascistas que eran masones a elegir entre el pertenecer al Partido Nacional Fascista o a la masonería.

Poco después el Gobierno italiano, por medio de la llamada Comisión de los Quince, preparó un informe histórico sobre el significado y la obra de la masonería. A la vista de este informe el propio Mussolini entregó a la Cámara un proyecto de ley el 12 de enero de 1925, que él mismo se encargó de presentar.

Tras reconocer que de todos era conocido el papel que en el Risorgimiento italiano desempe√Īaron las sociedades secretas, dijo que la existencia de tales sociedades se justificaba en tiempos de esclavitud, no en los tiempos actuales de libertad. En los nuevos tiempos, era incompatible con la soberan√≠a del Estado. La ley contra la masoner√≠a fue finalmente fue aprobada.

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MASONES FASCISTAS

¬†¬†¬† Debido a su lealtad al Gobierno de turno, ciertos sectores de la masoner√≠a italiana tuvieron por el r√©gimen fascista una indudable simpat√≠a que se personific√≥ en los numerosos masones que eran miembros del partido fascista. El propio gran maestro Torrigiani hab√≠a proclamado el 30 de diciembre de 1922 que ‚Äútodo mas√≥n [‚Ķ] ayuda desde su puesto al Gobierno‚ÄĚ y que ‚Äúesta Revoluci√≥n [fascista] tiene un alma mas√≥nica‚ÄĚ. Tambi√©n algunas logias hicieron p√ļblica su adhesi√≥n al Partido Nacional Fascista, habida cuenta de que Mussolini hab√≠a incorporado al Gobierno a algunos de ellos, como Alberto Beneduce (gran orador del Gran Oriente de Italia) Gustavo Canti o el bar√≥n Camillo Romano Avezzana, luego embajador en Par√≠s. Un mas√≥n de los primeros tiempos del fascismo fue Riccardo Caraffa, duque de Andria (1859-1920), senador en 1904, y finalmente diputado por la lista Fascismo liberal.

Pero a partir de 1922, los masones ya empezaron a desconfiar del talante democrático y tolerante del fascismo, de modo que surgieron las deserciones. En enero de 1925 varios miembros del consejo directivo de la Orden firmaron el Manifiesto de los intelectuales antifascistas redactado por Benedetto Croce, como réplica al Manifiesto de los intelectuales fascistas escrito por Giovanni Gentile.

La primera medida del fascismo contra la masonería tuvo lugar en febrero de 1923 cuando los catorce miembros del Gran Consejo Nacional Fascista presididos por el Duce, acordaron la incompatibilidad entre ser masón y pertenecer al Partido Nacional Fascista.

Consecuentemente con ello, Benito Mussolini firmó un decreto en enero de 1924 y puso en práctica dicha medida. Uno de los afectados más conocidos fue el general Capello, diputado gran maestro del Grande Oriente de Italia que, en cumplimiento del decreto, se dio de baja en el Partido Fascista para mantener su afiliación a la masonería.

Precisamente, uno de esos catorce miembros del Gran Consejo Nacional Fascista era un mas√≥n, el conde Alexander Dudan conde”¬† (1883-1957). Ya en 1919 se hab√≠a afiliado al partido de Mussolini en el que desempe√Ī√≥ diversos cargos pol√≠ticos; en 1924 fue elegido miembro de la Lista Nacional Fascista y en 1934 era nombrado senador. Pues bien, el conde Dudan fue expulsado del Gran Oriente de Italia por haberse abstenido en la votaci√≥n del Gran Consejo Nacional Fascista, que en febrero de 1923 aprob√≥ la incompatibilidad con la masoner√≠a.

En los meses siguientes el Gobierno italiano prosiguió su acoso a la masonería de modo que, a través de una denominada Comisión de los Quince, redactó un Informe sobre la masonería que tenían por finalidad facilitar argumentos a Mussolini para decretar la proscripción de la Orden.

Así, con el argumento de que durante el Risorgimiento italiano la existencia de las sociedades secretas se había justificado en la servidumbre y sometimiento padecidos por los italianos, el Informe mantenía que en los tiempos actuales de libertad, tales sociedades eran innecesarias e incompatibles con la soberanía del Estado.

De esa forma, el 16 de mayo de 1925 la masoner√≠a, al ser considerada sociedad secreta, fue prohibida, y en los a√Īos siguientes las falanges de camisas negras se ensa√Īaron con los masones, asesinaron a casi un centenar de ellos y arrasaron buen n√ļmero de logias. El propio gran maestro del Gran Oriente de Italia, Domizio Torrigiani, fue desterrado a la isla de Lipari y al poco tiempo muri√≥.

Lo que tal vez resulte menos conocido el destacado n√ļmero de masones comprometidos con el r√©gimen fascista, como Bernardo Barbiellini Amidei (1896-1940), alcalde de Piacenza, diputado por la Lista Nacional Fascista (1924) y miembro del Consejo Nacional Fascista (1929). Uno de los m√°s destacados fue el mariscal y conde Ugo Cavallero (1880-1943), quien recibi√≥ la luz mas√≥nica el 18 de julio de 1907 en la logia Dante Alighieri de Tur√≠n, pasado al grado de compa√Īero el 10 de mayo de 1909 y elevado al grado de maestro el 15 de enero de 1910.

Tras salir de la Academia militar, combatió en la Guerra Italo-Turca y ascendió a general de brigada en 1915. En 1925 era subsecretario de Guerra con Mussolini y senador en 1926. Durante II Guerra Mundial, el conde Cavallero fue jefe del Estado mayor general y luego jefe del Ejército italiano en Albania, comandante de las fuerzas italianas de Grecia, y trabajó en tan estrecha colaboración con Alemania, que en 1942 le fue concedida por Hitler la preciada cruz de Hierro.

Ascendió a mariscal de Italia pero, tras varias derrotas, fue destituido y acusado de traidor por los alemanes al descubrirse una carta en la que criticaba el fascismo. Su muerte sigue siendo un misterio dado que apareció con un tiro en la cabeza como si se hubiera suicidado. Trágico final que resume a modo de colofón toda una etapa desdichada de la historia italiana y también de la masonería.

LAS SOCIEDADES SECRETAS EN PORTUGAL

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Unos a√Īos m√°s tarde, en el Portugal de Salazar, se iba a repetir la experiencia italiana. Oliveira Salazar centr√≥ su atenci√≥n en el peligro de las sociedades secretas como responsable de la decadencia de Portugal. Un Informe contra las sociedades secretas acabar√≠a siendo aprobado y promulgado oficialmente bajo forma de ley el 21 de mayo de 1935. El poeta Pessoa, declar√°ndose no mas√≥n ni tampoco antimas√≥n, escribi√≥ un largo art√≠culo criticando el proyecto del se√Īor Cabral, que se integraba, tanto por su naturaleza como por su contenido, en ¬ęlas mejores tradiciones de los Inquisidores¬Ľ.

Pessoa afirma que el proyecto de ley, aparentemente dirigido contra las ¬ęasociaciones secretas¬Ľ en general, en realidad iba dirigido total o parcialmente contra la masoner√≠a, que no es una simple asociaci√≥n secreta, sino una orden inici√°tica, cuyo secreto es el com√ļn a todas las √≥rdenes inici√°ticas, a todos los llamados misterios, y a todas las iniciaciones transmitidas directamente de maestro a disc√≠pulo.

La consecuencia de la promulgación de esta ley fue la persecución y el exilio para no pocos de los 9.500 masones portugueses catalogados entonces como tales por las fuerzas gubernamentales.

LAS SOCIEDADES SECRETAS Y EL NAZISMO

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Ya Hitler los utiliz√≥ m√ļltiples veces en su obra Mein Kampf, en la que desarroll√≥ en 1924, sus concepciones de ¬ępueblo y raza¬Ľ y manifest√≥ su decidida lucha contra las potencias supraestatales que encarnaban ¬ęel juda√≠smo, el bolchevismo y la masoner√≠a¬Ľ. En Alemania, la difusi√≥n de los Protocolos sirvi√≥ para la propaganda hitleriana. Desde 1934 fueron introducidos en la ense√Īanza. De esta forma se fue extendiendo en Alemania la obsesi√≥n de la alianza subterr√°nea de los jud√≠os y los francmasones por la conquista del mundo.

Por su parte, en la Alemania de Hitler, la lucha contra la masonería estuvo íntimamente ligada no sólo a la prohibición de las sociedades secretas y a la supresión del marxismo internacional, sino especialmente con la cuestión del judaísmo, en gran medida inspirada en Los Protocolos de los Sabios de Sión.

Ante esta actitud de ataque y persecuci√≥n, las logias alemanas ‚ÄĒal igual que las de Italia y Portugal‚ÄĒ por iniciativa propia cesaron sus actividades y muchos emigraron rapidamente. El Gobierno requis√≥ todos sus bienes muebles e inmuebles. Goering afirmaba en 1933: ¬ę¬°Para la Francmasoner√≠a no hay lugar en la Alemania nacionalsocialista!¬Ľ. Y el 1 de marzo de 1942 escrib√≠a lo siguiente: ¬ęLa lucha contra los jud√≠os, los francmasones y las otras potencias ideol√≥gicas en lucha contra nosotros, es una tarea urgente del nacionalsocialismo durante la guerra¬Ľ.

Con la llegada de los alemanes a Francia, los primeros en ser se√Īalados fueron los participantes del Frente Popular, los francmasones, los jud√≠os, los anglosajones y, m√°s tarde, los bolcheviques. Ello dio origen a la legislaci√≥n antimas√≥nica del Gobierno de Vichy, especialmente la ley del 13 de agosto de 1940 por la que se prohib√≠an las sociedades secretas, sin hacer expresa menci√≥n de la masoner√≠a, su principal destinatario.

Extractado de: José A. Ferrer Benimeli (Universidad de Zaragoza), El contubernio judeo-masónico-comunista, Madrid, 1982, pp. 223-272.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, algunos supervivientes utilizaron el triángulo rojo, resignificando el símbolo con el que habían sido marcados. Para recordar el Holocausto del que fuimos víctimas los masones tenemos nuestro propio símbolo: una flor, el no-me-olvides, que nuestros Queridos Hermanos utilizaron para reconocerse entre sí en el corazón de Alemania en aquella época oscura.

En 1933, la persecuci√≥n de los jud√≠os por parte del nazismo se convirti√≥ en una pol√≠tica activa. Los nazis acusaban a los jud√≠os de todos los problemas de Alemania: la pobreza, el desempleo y la derrota en la Primera Guerra Mundial. Los alemanes no quedaron satisfechos con el Tratado de Versalles que s√≥lo garantiz√≥ a Gran Breta√Īa y Francia como potencias imperiales europeas.

Ese a√Īo fueron promulgadas las primeras leyes contra los jud√≠os pero al principio no se aplicaron tan estrictamente, o no de forma tan devastadora como en los a√Īos posteriores. A muchos los mataban y a otros los obligaban a hacer trabajos forzados.

Boicot Laboral del 1 de abril de 1933 ingenieros, doctores, abogados, maestros, y comerciantes jud√≠os fueron boicoteados. S√≥lo seis d√≠as despu√©s la Ley para la Restauraci√≥n de Servicio Profesional Civil fueron privados de privilegios y alejados de posiciones de nivel superior reservadas para los alemanes ¬ęarios¬Ľ. A partir de entonces, los jud√≠os se vieron obligados a trabajar en los puestos de menor categor√≠a, por debajo de los alemanes.

El 2 de agosto de 1934, muri√≥ el presidente Paul von Hindenburg. No fue designado un nuevo presidente, sino que las competencias del canciller y el presidente se combinaron en el cargo de F√ľhrer. Esto, y un gobierno amansado sin partidos que se opusieran, permiti√≥ tener a Adolf Hitler un control absoluto del poder legislativo. La Wehrmacht tambi√©n realiz√≥ un juramento personal de lealtad a Hitler, d√°ndole poder sobre los militares; esta posici√≥n le facilit√≥ ejercer m√°s poder y presi√≥n sobre los jud√≠os. En 1934 se inici√≥ algo que cambio al mundo entero.

Hitler despoja a los jud√≠os de la nacionalidad alemana (1935-1936) la persecuci√≥n de los jud√≠os fue aumentando aceleradamente. En mayo de 1935, se prohibi√≥ a los jud√≠os ingresar en la Wehrmacht (fuerzas armadas), y ese mismo a√Īo, la propaganda anti-jud√≠a apareci√≥ en tiendas y restaurantes. En 1936, los jud√≠os fueron apartados de todas las profesiones liberales, previniendo de manera efectiva que ejercieran influencia alguna en educaci√≥n, pol√≠tica, formaci√≥n universitaria o industria. Debido a esto, no hubo nada que frenara los movimientos anti-jud√≠os que se extender√≠an a lo largo y ancho del panorama econ√≥mico en la Alemania Nazi.3

Despu√©s de la Noche de los cuchillos largos, la Schutzstaffel (SS) se convirti√≥ en la fuerza policial dominante en Alemania. El Reichsf√ľhrer SS Heinrich Himmler, estaba deseoso de complacer a Hitler, y obedecer gustosamente sus √≥rdenes.

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La Noche de los Cuchillos Largos

Desde que la SS fue la guardia personal de Hitler, sus miembros fueron mucho más leales y calificados de lo que los de las Sturmabteilung (SA) habían sido. Debido a esto, fueron también apoyados, aunque con desconfianza, por el ejército, que ahora estaba más dispuesto que antes a coincidir con las decisiones de Hitler. Todo esto permitió a Hitler más control directo sobre el gobierno y las actitudes políticas hacia judíos en la Alemania nazi.

Las Leyes de N√ļremberg de Pureza Racial (1935)se aprobaron mientras se produc√≠an las grandes manifestaciones nazis en N√ļremberg. El 15 de septiembre de 1935, se aprueba la Ley para la Protecci√≥n de la Sangre y el Honor Alemanes, impidiendo el matrimonio entre jud√≠os y no jud√≠os.

Al mismo tiempo, la Ley de Ciudadan√≠a del Reich fue aprobada, y reforzada en noviembre por un decreto que establec√≠a que todos los jud√≠os (incluidos los hijos de jud√≠o y ario o nietos de jud√≠o y ario) dejaban de ser ciudadanos (Reichsb√ľrger) de su propio pa√≠s (su estatus oficial pas√≥ a ser Reichsangeh√∂riger, ¬ęMiembro del Reich¬Ľ). Eso significaba que no ten√≠an los derechos civiles b√°sicos, como el del votar (Aunque para ese momento el derecho al voto para los alemanes no jud√≠os s√≥lo significaba la obligaci√≥n de votar por el partido nazi). Esta supresi√≥n de los derechos b√°sicos de los ciudadanos preceder√≠a a la subsiguiente aprobaci√≥n de leyes mucho m√°s severas contra los jud√≠os. La redacci√≥n de las Leyes de N√ļremberg suele atribuirse a Hans Globke.

Todas esas leyes en su conjunto establec√≠an una divisi√≥n entre alemanes y jud√≠os, al consagrar a los primeros como ¬ęciudadanos del Reich¬Ľ y reducir a los segundos a la categor√≠a de ¬ęresidentes¬Ľ.

Discriminación cultural, laboral y económica (1937-1938) nuevas duras leyes se aplicaron, y la segregación contra los judíos por parte de la población aria alemana se inició. En particular, los judíos fueron penalizados económicamente por su condición del estatus racial.

El 4 de junio de 1937 un joven judío alemán, Helmut Hirsch, fue ejecutado por estar involucrado en un complot para matar a dirigentes nazis, incluido Hitler.

Al 1 de marzo de 1938, los contratos de los gobiernos ya no pueden ser adjudicados a las empresas jud√≠as. El 30 de septiembre, los m√©dicos ¬ęarios¬Ľ s√≥lo pueden tratar pacientes ¬ęarios¬Ľ. La atenci√≥n m√©dica a los jud√≠os ya se ve√≠a obstaculizada por el hecho de que los jud√≠os fueron prohibidos de ejercer como m√©dicos o tener cualquier puesto profesional anteriormente.

A partir del 17 de agosto de 1938, los jud√≠os tuvieron que agregar a sus nombres Israel, los hombres, o Sara, las mujeres, y una gran J iba a ser impresa en sus pasaportes. El 15 de noviembre los ni√Īos jud√≠os fueron prohibidos de ir a las escuelas normales.

La Noche de los cristales rotos (1938) Los judíos fueron obligados a marchar con la Estrella de David después de la Noche de los cristales rotos (1938) El incremento del totalitarismo y el militarismo del régimen que se imponía en Alemania por Hitler, le permitió controlar las acciones de la SS y de los militares.

cristalesrotos

La Noche de los Cristales Rotos

El 7 de noviembre de 1938, un joven polaco judío, Herschel Grynszpan, atacó y disparó contra dos funcionarios alemanes nazis en la embajada alemana en París. Grynszpan estaba enojado por el trato que sufrían sus padres por los nazis en Alemania. El 9 de noviembre uno de los alemanes atacados murió. Goebbels dio instrucciones para que se organizaran manifestaciones, como represalia, en contra de los judíos y fueran realizadas por toda Alemania.

Las SS organizaron la Noche de los cristales rotos (Kristallnacht), que se llevó a cabo esa misma noche. Más de 7000 tiendas y almacenes de judíos fueron destrozados, aproximadamente 1574 sinagogas (prácticamente todas las que había en Alemania) fueron incendiadas así como muchos cementerios judíos.

M√°s de 30 000 jud√≠os fueron detenidos e internados en los campos de concentraci√≥n reci√©n creados; unos cuantos incluso fueron golpeados hasta la muerte. El n√ļmero de jud√≠os alemanes asesinados es incierto, con estimaciones de aproximadamente 200 durante m√°s de dos d√≠as de levantamientos. Esta violencia indiscriminada explica que algunos alemanes que no eran jud√≠os fueran asesinados simplemente porque alguien pens√≥ que ¬ęparec√≠an jud√≠os¬Ľ.

Los acontecimientos en Austria no eran menos terribles, y la mayor parte de las 94 sinagogas de Viena y las casas de oraci√≥n fueron da√Īadas parcial o totalmente. Los jud√≠os fueron sometidos a toda clase de humillaciones, incluyendo el fregar los pavimentos mientras eran atormentados por sus compatriotas austriacos, algunos de los cuales hab√≠an sido sus amigos y vecinos.

Muchos alemanes quedaron indignados por esta acci√≥n cuando los da√Īos se dieron a conocer, de modo que Hitler orden√≥ que recayera una multa sobre los jud√≠os. Colectivamente, los jud√≠os se tuvieron que hacer cargo para pagar una indemnizaci√≥n millonaria en da√Īos y perjuicios. La multa plante√≥ la confiscaci√≥n de 20 % de todos los bienes jud√≠os. Los jud√≠os tambi√©n tuvieron que reparar todos los da√Īos a su propio costo. Al no cumplir con los “requisitos de persona” que los nazis quer√≠an, much√≠simas personas murieron, desde ni√Īos hasta adultos mayores.

Quiebra moral (1939), familias jud√≠as de Berl√≠n embalando sus pertenencias huyendo de la Alemania Nazi rumbo a Nueva York, En abril de 1939, casi todas las empresas de jud√≠os hab√≠an quebrado bajo la presi√≥n financiera y el descenso de los beneficios, o hab√≠an sido persuadidos a venderlas al gobierno nazi-alem√°n. Esto no solo redujo a√ļn m√°s a los jud√≠os sus derechos como seres humanos, sino que en muchos aspectos fueron oficialmente separados del resto de la poblaci√≥n alemana.

El Holocausto (1940-1945), la persecución nazi de los judíos desembocó en el Holocausto, en el que aproximadamente 6 millones de judíos de Europa fueron quemados en un horno de hombres, deportados y exterminados durante la Segunda Guerra Mundial. El 19 de mayo de 1943, Alemania se declaró judenrein (limpio de judíos; también judenfrei: libre de judíos). Se cree que entre 170 000 y 200 000 alemanes judíos fueron asesinados.

holocauto

Entre los aproximadamente 150 000 alemanes jud√≠os que sirvieron en la Reichswehr, se encontraban veteranos condecorados y oficiales de alto rango, incluyendo generales y almirantes. Un gran n√ļmero de estos hombres ni siquiera se consideraban a s√≠ mismos como jud√≠os y hab√≠an abrazado la vida militar como forma de vida, siendo dedicados patriotas deseosos de servir a la reactivaci√≥n de la naci√≥n alemana. Antes de la llegada de Hitler al poder, la Reichswehr no daba la menor importancia a su ascendencia, en la carrera de estos hombres, pero fue obligada posteriormente a revisarla en profundidad y a excluirlos del cuerpo militar.

Algunos cálculos cifran en 200.000 los masones víctimas del Holocausto. El Museo del Holocausto de Estados Unidos recuerda que el exterminio de la Masonería bajo el régimen Nazi se inició de forma muy temprana. En 1934 se confiscaron sus bienes, sus bibliotecas, sus archivos y se decretó que las logias eran enemigas de Estado alemán.

La secci√≥n especial II/111 del Servicio de Seguridad de las SS se ocup√≥ espec√≠ficamente de la represi√≥n de la Masoner√≠a. Los Nazis disolvieron todas las organizaciones mas√≥nicas en los pa√≠ses ocupados incautando su documentaci√≥n, que fue remitida a la Oficina Central de Seguridad del Reich. Fueron primero marcados y despu√©s enviados a los campos, como otras v√≠ctimas, donde portaron el tri√°ngulo rojo. Entre los archivos incautados estaban los del Grande Oriente Espa√Īol en el exilio de Par√≠s, que fueron copiados y remitidos a Madrid para alimentar el Tribunal Especial para la Represi√≥n de la Masoner√≠a y el Comunismo.

Este documento forma parte de la serie ‚ÄúEl Sistema‚ÄĚ, la Historia continua en otro documento, ‚ÄúGlobalistas‚ÄĚ

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